Para disfrutar de este verano, nada mejor que las playas gaditanas, un lugar donde casi siempre brilla el sol. Además de poder disfrutar de unos estupendos baños en el Atlántico, Cádiz acoge todo tipo de actividades para disfrutar con los niños: visitas culturales, parques acuáticos y de atracciones, teatro en la calle y, cómo no, una oferta gastronómica irresistible
Cádiz legendaria
Ha sido parada y fonda de los viajeros de todos los tiempos. Para Ulises era el confín de la tierra y para Lord Byron, el primer lugar del mundo. Y ahí sigue, recoleta, brillante, fortificada, con el mar rodeando todo su perímetro. Nadie diría que es la abuela de Occidente, tan fresca, tan salada, con más 3.000 años en sus murallas.
La panorámica de la ciudad es impresionante desde la Torre de Poniente de la catedral de Cádiz. Desde 72 metros de altura se divisa la ciudad rodeada de mar y es fácil imaginársela en el siglo XVIII llena de pensadores, viajeros y comerciantes. Tanta gente que iba y venía, que la capital gaditana –siempre más cerca de La Habana que de Madrid- se convirtió en visita obligada de los escritores románticos, en capital política y cultural del país.
De ahí que en 1812 se aprobara la primera Constitución Española. Conocida como la Pepa, diputados españoles y americanos –como parte que eran del país- debatieron el texto en el Oratorio de San Felipe Neri. Toda una revolución para la época.
El poeta inglés, Lord Byron, atraído por la magia de la ciudad la visita y dice: “¡Cádiz, brillante Cádiz! Tú eres el primer lugar del mundo”.
¿Qué visitar?
El paso de las diferentes culturas por esta tierra a lo largo de su ancestral historia, ha dejado su huella. Las pinturas rupestres del "Tajo de las Figuras" en el municipio de Benalup; dos sarcófagos fenicios, actualmente en el Museo de Cádiz, o restos de ciudades romanas como "Baelo Claudia" en Tarifa, y "Carteia" en San Roque, así nos lo demuestran.
Desde el mar hacia el centro, cualquier paseo merece la pena, empezando por el Museo de Las Cortes de Cádiz para ver la maqueta de ciudad, hecha en caoba y marfil, una muestra de que la ciudad fue rica, culta y bella.
También hay que entrar en el Museo de Cádiz, situado en la Plaza de Mina, donde se encuentran joyas de los fenicios de tanta actualidad, que la dirección ha reproducido para la venta al público anillos, collares y abalorios de hace 3.000 años. Preside el recinto Hércules y los sarcófagos fenicios, que cuentan con una historia de película.
En la calle Rosario se encuentra el Oratorio de la Santa Cueva, donde Goya pintó “la Santa Cena”, “El milagro de los panes y los peces” y “El invitado a las Bodas”. El compositor austriaco Haydn creó precisamente para este lugar sagrado el Oratorio de las Siete Palabras, una joya del barroco en el centro de la ciudad vieja.
El punto más alto del casco antiguo es la Torre Tavira, una de las 183 torres miradores que existían en la ciudad para ver los barcos venir. Hoy están declaradas BIC (Bien de Interés Cultural) y están protegidas, pero hubo un tiempo en el que el Ayuntamiento tuvo que limitar su construcción dada la proliferación de miradores, ávidos de ver qué buque llegaba a puerto, qué mercancía traía, quién llegaba primero al puerto para conseguir el mejor precio.
La Torre Tavira se encuentra junto al mercado de Abastos, lleno de color y bullicio. Hay que pasear por los puestos de frutas y verduras y sobre todo por el del pescado donde es posible contemplar la espectacularidad de algunas capturas y la variedad de pescados y mariscos de la Bahía de Cádiz.
En el arte religioso, su riqueza monumental es extraordinaria. Buena muestra de ello es La Cartuja de Jerez o las catedrales de Cádiz y Jerez.
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