La Navidad implica muchas cosas: alegrías, celebraciones, regalos, estar con la familia… pero también consumismo, derroche, contaminación, etc. Sin embargo, siguiendo una serie de sencillos consejos puedes lograr que esta Navidad sea la primera de una larga lista de fiestas más ecológicas (y por qué no, más baratas) en las que no haya que matar abetos sin sentido, despilfarrar millones de euros en luces o talar miles de árboles para hacer papel de regalo
El árbol de Navidad
La mejor opción para respetar el medio ambiente es comprar un árbol artificial, que además nos puede durar muchos años ya que no se estropea de un año para otro.
Sin embargo, todavía hay mucha gente que prefiere el tradicional abeto natural. En España ya no se talan árboles de los bosques para usarlos en estas fechas, sino que hay una producción específica destinada a venderse por Navidad. Los abetos deben comprarse en viveros especializados y en establecimientos que den unas mínimas garantías de la procedencia del árbol.
El árbol debe estar vivo y con su respectivo cepellón (masa de tierra que rodea las raíces) en buen estado, para asegurarnos de que el abeto no ha sufrido daños (ni sus raíces) y que no tiene parásitos. Para saber si el abeto está en buen estado, la Fundación Biodiversidad nos da un truco que no falla: la tierra del cepellón no debe cuartearse ni caerse, sino que debe mantenerse compacta envolviendo las raíces.
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