Una vez que se lleva a casa, debe tener unos cuidados especiales. Plántalo en una maceta grande, situada en una habitación con temperatura baja y riégalo periódicamente humedeciendo sus hojas con un pulverizador. Lo mejor es tenerlo en una terraza y nunca más de dos semanas.
Y acabadas las fiestas, viene el segundo problema: qué hacer con él. Lo más conveniente es buscar un servicio de recogida (la mayoría de los ayuntamientos lo realizan), para evitar que se acumulen en las basuras y acaben quemados en cualquier basurero, en vez de reciclarlos y aprovecharlos. Otra opción, si tu árbol tiene raíz, es entregarlo a un centro que lo replante.
No utilices musgo ni acebo como elementos decorativos, ya que son plantas en peligro de extinción y su recolección está prohibida. De hecho, los frutos del acebo son un recurso alimenticio invernal, cada vez más escaso, para los animales salvajes del bosque. Emplea elementos decorativos artificiales que hacen el mismo efecto y también sirven de un año para otro. Tu bolsillo y el planeta te lo agradecerán. |
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