Y lo peor llegó cuando ya estaban los 5 en casa. Los primeros días fue un total descontrol. Había que dar de comer a las niñas muy a menudo, cambiarles los pañales 7 u 8 veces al día… Además tuvieron cólicos y lloraban mucho. Lo bueno es que ya habían enseñado a Marina a ir al baño, con lo que era una menos a la que cambiar. Pero poco a poco se fueron acostumbrando y organizaron una rutina para cada actividad: los baños, la cena, la hora de irse a la cama, de levantarse… todo se repite cada día a la misma hora y en el mismo turno. Se reparten las tareas entre los dos y cada uno se ocupa de una de las niñas. Además, cuentan con la inestimable ayuda de las abuelas. Ellas recogen a las mellizas en la guardería y a Marina en el colegio, y se quedan con ellas hasta que los padres vuelven a casa del trabajo.
Para ellos, el momento más complicado del día es la hora que transcurre entre el baño y la cena, porque ya están cansadas, inquietas, no paran de llorar y de moverse… Es “la hora bruja”, como dice Marita. A veces, incluso, baja la madre de Marita, que vive en el piso de arriba, para ayudarles con una de las niñas en este rato. También cuentan con la ayuda de una asistenta que viene un par de horas a la semana para limpiar la casa, planchar… tareas para las que apenas les queda tiempo a Alfredo y Marita.
Ambos reconocen que la economía doméstica lo ha notado mucho. Aunque han pedido todas las ayudas que se conceden, tanto por parto múltiple como por familia numerosa, los gastos superan con creces las aportaciones económicas que otorgan las Administraciones Públicas. El peor momento fue al nacer, porque tuvieron que cambiar de coche y comprarse un monovolumen muy especial en el que cupieran las tres sillas, lo que les costó bastante encontrar y, obviamente, fue un coche bastante caro. Así que han tenido que renunciar a ciertos caprichos, aunque como ya no saben lo que es tener tiempo libre para ellos solos, no lo notan en exceso.
Aunque son mellizas, sus caracteres son diferentes. Irene es más independiente y rebelde, es la más pegona. A veces se pelean, sobre todo cuando las tres quieren una misma cosa, pero también se defienden si algún otro niño las ataca, se quieren mucho y cuidan de la que se pone enferma o se hace daño. Para sus padres, verlas a las tres juntas recompensa todas las noches en vela, las preocupaciones, el tiempo libre perdido, los líos y las prisas.
FUENTE: Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional. “En el vientre materno: gemelos, trillizos y cuatrillizos”, de National Geographic Channel. Esther Álvarez, madre de Irene, Beatriz y Federico, creadora de la página web: www.trillizos.net. Alfredo Fuentetaja y Maria del Mar Municio, padres de Marina, Ana e Irene. Redacción: Irene García. |