¿Existen deportes particularmente adaptados a cada edad del niño? Todos los deportes son buenos independientemente de la edad. El único contraindicado es la musculación, ya que puede dañar los cartílagos, en plena fase de desarrollo. Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Licenciados en Educación Física, José Alfonso Rodríguez, vicepresidente del Colegio de Madrid, insiste en que “no debemos hablar de deporte propiamente dicho al referirnos a niños de hasta 6 años, sino de actividades en las que el pequeño desarrolle toda su movilidad muscular: carreras, saltos, equilibrios, actividades acuáticas… pero siempre de una forma lúdica y adaptada y nunca como una competición deportiva”. Sí aconseja, en cambio, realizar una actividad física “cuanto antes mejor, pero variada y lúdica, adaptada a la morfología y fisiología del niño”.
Si bien existen deportes en los que un niño puede iniciarse a una edad más temprana, el esquí, la gimnasia o la natación son más fáciles para un niño pequeño, pero cada uno tiene unas características que le dotan de unas ventajas sobre otros. Raquel Cebrián, monitora de snowboard infantil en la escuela de esquí FrikiClub es consciente, desde su experiencia, que el primer contacto de los niños con el deporte debe hacerse desde el juego: “siempre que se enseñe de una forma lúdica y divertida, adecuada a cada nivel y edad, la actitud de los niños ante el deporte es muy positiva, ya que les apetece mucho aprender”. Noemí Suriol, directora del Centro Lenoarmi, está de acuerdo en que no se puede hablar a esta edad de deportes en el sentido estricto: “Todo se aprende a través del juego, pero no se trata simplemente de jugar ya que si no, cuando se hacen mayores, los niños no evolucionan más”. Sin embargo es cierto que muchos niños desarrollan muy pronto unas aptitudes que hacen que demanden la práctica de un deporte antes que otros. J. A. Rodríguez reconoce que en estos casos el niño también “debe desarrollarse en el juego al principio, después podrá ejecutar actividades predeportivas, continuar realizando varios deportes a la vez y finalizar con la especialización en uno solo, que nunca debería realizarse hasta que el niño resulte enriquecido motrizmente con juegos y actividades físicas”. Los profesionales de la Educación Física se encargarán de orientarlos hacia la especialidad deportiva en la que el niño pueda destacar, pero aclara que “una especialidad reglada y competitiva nunca debe plantearse antes de haber adquirido una madurez fisiológica y motriz, esto es, antes de los 11 años”.
La actividad física de alta competición requiere un compromiso permanente del niño con el entrenamiento, el juego que éste realiza inicialmente deja de serlo para convertirse en una obligación, los horarios son estrictos y las lesiones se convierten en parte de su vida. En estos casos los niños que no están preparados psicológicamente pueden presentar traumas, muchas veces son reforzados por las ansias de triunfo de algunos padres, que deberán preguntarse si están dispuestos a asumir estos riesgos. Juan Barberá, Director de la Escuela Madrileña de Gimnasia y del Comité de Gimnasia Aeróbica sabe que estos niños deben tener algo más que talento para el deporte: “No sólo tienen que despuntar físicamente. Generalmente son más maduros mentalmente. Y más que aptitudes físicas lo que estos niños tienen en común es tesón”.
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