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¿Qué tasas de fecundación tiene esta técnica?
A diferencia de la congelación de óvulos, en la que las tasas de nacimientos vivos era sólo del 2% por óvulo, la vitrificación tiene unas cifras de tasa de fecundación muy alta (80%), tasa de desarrollo embrionario también muy alto y tasa de gestación entre el 40 y el 60%.
El embarazo se desarrolla sin ningún problema añadido, aunque sí se hacen más controles, al igual que en cualquier otra Fecundación in Vitro.
Son magníficos resultados los que se han obtenido, se trata de un gran avance en la lucha contra la infertilidad y la pérdida de material genético.
Los primeros casos
Hasta el momento, contando el poco tiempo que esta técnica lleva implantada en España, son bastantes las mujeres que ya se han atrevido a vitrificar y conservar sus óvulos. El perfil de la mujer que decide llevar a cabo este proceso es de una trabajadora de unos 35-40 años, aunque es cierto que cuanto más joven se sea, mejor calidad de óvulos, más resistencia y más capacidad de fecundación.
Según el Instituto Valenciano de Fertilidad (IVI), se prevé que en pocos años esa edad se rebajará a la franja de los 23 a los 25 años como consecuencia del tipo de vida de las mujeres, quienes tras finalizar sus estudios deciden desarrollar una carrera profesional y esperan para tener hijos. Y es que los 23 años es el momento de mayor fertilidad de una mujer.
Tan sólo en los dos primeros meses desde que se aprobó la ley, 78 mujeres se acercaron al IVI para vitrificar sus óvulos, lo que confirma el interés por esta nueva técnica.
Los primeros niños españoles gestados de óvulos vitrificados cumplen 1 año
El primer niño que nació a partir de un óvulo vitrificado fue en Japón en el año 2002. El segundo en Estados Unidos un año después y los primeros de Europa unos mellizos nacidos en Valencia en mayo de 2007. Francisco y Lucía pesaron al nacer 2,5 y 2,3 kilos respectivamente y evolucionan igual que cualquier otro niño.
Después de ellos han venido al mundo unos cuantos bebés más. Estos primeros casos procedían de óvulos donados de otros países europeos.
Todas estas mujeres que dieron a luz bebés procedentes de óvulos vitrificados eran mayores de 40 años, con lo que se confirma el principal fin de la vitrificación: poder quedarse embarazada pasada la época de mayor fertilidad.
En el caso de Ramona, la madre de Francisco y Lucía, se recurrió a esta técnica tras intentar un embarazo con ovocitos propios a través de estimulación ovárica. Al comprobarse que la respuesta era muy baja, se recurrió a una donante, pero no fue posible coordinar la estimulación de la donante con su preparación endometrial, por lo que se utilizaron óvulos vitrificados procedentes del banco.
FUENTES: Dr. Vicente Badajoz, responsable de laboratorio en la clínica Ginefiv. Instituto Valenciano de Fertilidad (IVI).
Redacción: Irene García.
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