A pesar de esto, un precio alto no garantiza una buena educación; puede que las tarifas tengan relación con las instalaciones del centro. También es importante informarse correctamente sobre todos los posibles gastos, como el precio del comedor, del uniforme o el servicio de transporte escolar que, algunas veces, suben excesivamente la tarifa final. Así, un buen criterio a seguir es la relación calidad-precio del centro. 3. Modelo y metodología de enseñanza
Todavía hay centros cuya única función es guardar al niño, sustituyendo el papel de los padres durante su jornada laboral. En las guarderías se entretiene al niño con actividades y se cumple con los hábitos básicos en cuanto a higiene, alimentación, sueño, etc. A diferencia de esto, en las escuelas infantiles se sigue un proyecto educativo completo. Éste debe potenciar y estimular todo el desarrollo de la expresión lingüística oral, corporal, musical y plástica; el pensamiento simbólico, la motricidad gruesa (con el ritmo, el baile y la dramatización) y la motricidad fina (desarrollo de la habilidad manual y la creatividad), orientación en el espacio y en el tiempo, y preparar al niño para posteriores aprendizajes. 4. Equipo educativo
El centro debe contar con personal especializado y titulado: un equipo cohesionado con formación pedagógica y psicológica que, especialmente en el periodo de los 0 a los 3 años, ofrezca un trato personalizado y un conocimiento individual de los niños para poder adecuarse al ritmo de cada pequeño. Además del profesorado, es positivo que el centro cuente con gabinete psicopedagógico y médico pediatra, además de especialistas en psicomotricidad, logopedia, etc. 5. Estrecha colaboración con los padres
Una comunicación regular y fluida con los padres supone otro criterio a valorar a la hora de escoger escuela infantil. Las reuniones, entrevistas e informes facilitan el diálogo entre la familia y los educadores lo que ayuda a todos en el conocimiento y evolución del niño. Además, destaca otra práctica, la reciente Escuela de Padres. 6. Alimentación
Si el niño se va a quedar a comer en el centro, también valoraremos cómo es la alimentación del mismo. Teniendo en cuenta las condiciones higiénico-sanitarias de la cocina y el comedor; si la elaboración de los menús es propia o de catering y si éstos son sanos y equilibrados. Igualmente, es importante conocer si el centro es flexible ante las necesidades específicas de cada niño –alergias o intolerancias alimentarias, enfermedades puntuales, comida especial para celiacos, diabéticos, etc.- y si informa previamente de los menús para poder adecuar en casa la cena en función de lo que hayan comido a la hora del almuerzo.
7. Instalaciones y espacio físico Para atender a la seguridad y confianza psíquica del niño, la escuela debe brindar un espacio físico parecido a su casa, es decir, ser un ambiente familiar, que él pueda controlar y en el que pueda desplazarse con seguridad. Las aulas deben ser amplias y luminosas. Respecto al tamaño, el Ministerio de Educación estima un mínimo de 30m2 para las aulas y un espacio mínimo de 2m2 por niño. Asimismo, si la escuela infantil está dentro del colegio, éste debe tener un espacio exclusivo reservado para los pequeños de educación infantil con juegos y material que favorezca su desarrollo motriz. Si es sólo escuela infantil debe contar con un jardín amplio donde los niños puedan disfrutar con los juegos motóricos distribuidos por el espacio y dotado de abundante material. Igualmente es importante que cuente con un arenero y zona diferenciada para bebés con espacio solado para favorecer el gateo, además de sala para la siesta, para preparación de biberones, etc.
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