En una incursión al centro comercial María le pidió a su madre que le comprara el disfraz de hada que había en el escaparate. Su madre contestó: No cariño, no tengo dinero. María, sin pestañear, replicó: Pues que la máquina de dinero te dé más
Desde muy pequeños los niños están acostumbrados a ver a sus padres sacar billetes de los cajeros automáticos, pagar simplemente firmando un papel o entregando una tarjeta “mágica” con la que pueden adquirir todo tipo de cosas.
No es de extrañar, por lo tanto, que tengan la impresión de que el dinero es ilimitado. Sin embargo, los niños deben aprender cuanto antes el valor del dinero y que muchas cosas se deben ganar. Pero ¿cómo explicarle las bases de las finanzas de una forma apropiada a su edad? Estas sugerencias podrán ayudarte.
Jugad con el suelto
Un niño de 3 años, aunque ya distinga los números, no puede comprender aún el valor que le corresponde a cada moneda, sin embargo puede aprender mucho jugando con el suelto de tu monedero. ¿Cómo? Dale algunas monedas para que las amontone, haga torres con ellas, para que las haga tintinear, etc. (vigilando que no se las meta en la boca), el objetivo es que se familiarice con ellas. Indícales los nombres, los números, los tamaños y los diferentes colores de las monedas. Después esconde algunas monedas y mándale a buscarlas. Cuando las halle enséñale a contarlas y aquellas que haya encontrado metedlas en su hucha.
Este tipo de actividades ampliarán sus habilidades motoras y le iniciarán en las matemáticas básicas aprendiendo a contar y a clasificar.
Además, déjale que maneje el dinero en la vida real: permítele que sea él el que introduzca las monedas en la máquina de zumos o déjale que entregue el billete cuando le compres un helado. Si no es mucha cantidad acepta que se quede con el cambio de vez en cuando para ahorrarlo.
Llévale de compras
A la edad de 4 años, los niños ya empiezan a ser conscientes de la relación entre las compras y el dinero. Es el momento para transmitirle la idea de que no siempre podemos comprar lo que queremos.
Prueba a hacer lo siguiente: Antes de salir al supermercado, haced la lista de la compra juntos. Anímale a que te sugiera cosas que comprar, por ejemplo lo que necesitéis para el desayuno (leche, galletas, cereales, etc.). En la tienda, indícale los precios y muéstrale tu monedero. Permítele que se implique en la decisión de compra, dejándole que coja lo que ha apuntado en la lista señalándole los productos, sus diferentes marcas y los correspondientes precios sin olvidar las ofertas. Pregúntale cuál cree que es el más barato.
Hazle partícipe de tus decisiones, esto es, si por ejemplo ves un jersey que te gusta dile algo como: “Me gusta mucho este jersey pero no lo necesito” y vuélvelo a dejar. Esto le ayudará a aprender a decir no, y a seleccionar de acuerdo a sus necesidades, algo fundamental cuando comience a realizar las compras por sí mismo.
Hay muchas oportunidades de enseñar al niño el uso del dinero, como buscar en las rebajas, no comprar algo si es muy caro, o pedirles que ganen de alguna forma el dinero que hayan pedido.
La paga ¿cuándo?
Para convertirse en un consumidor inteligente, un niño necesitará aprender a controlar y a administrar su propio dinero. Los expertos recomiendan comenzar a darle la paga no antes de los cinco años. A partir de los siete años los niños a dominar las sumas y restas, de manera que serán capaces de manejar el dinero por sí solos para sus pequeños gastos semanales. No obstante, es partir de los 13 años cuando la paga adquiere la categoría de "herramienta pedagógica". Tanto si el niño ya venía recibiéndola como si comenzara a hacerlo en su adolescencia, es oportuno que los padres tomen este momento de inflexión en la vida de los hijos para plantear verbalmente algunas cuestiones que ayudarán a entender cuestiones básicas sobre la gestión del dinero, reflexionando sobre los valores que quieren transmitir y fomentar en sus hijos en relación con el dinero.
Aunque algunos padres vinculan la paga a la realización de algunos deberes domésticos, los expertos no lo aconsejan. Los niños han de saber que recoger sus juguetes y quitar la mesa son obligaciones que no conllevan una recompensa.
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