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¿Cómo se toman las huellas?
Hace años, no se tomaba la huella dactilar a los bebés, sino una muestra de la huella plantar. Esto era así por la dificultad de obtener las impresiones de las manos de un bebé, puesto que las suelen tener cerradas y en movimiento constante. Pero numerosas pruebas y estudios consiguieron dar con un proceso que garantiza que las huellas sean identificables y válidas 100%.
Antonio Garrido-Lestache, médico pediatra, expresidente del Comité de Identificación del Recién Nacido, explica cómo es el proceso: “El niño debe estar relajado y tranquilo. El mejor momento puede ser a los 20 minutos del nacimiento, cuando el bebé ya ha sido estabilizado. Bien lavada su mano derecha, se le pondrá en una superficie rígida pero cómoda, a una altura aproximada de 1 metro y 20 centímetros y en posición de decúbito prono. Con mucha suavidad, iremos obteniendo una a una las huellas de los distintos dedos que iremos recogiendo en la tarjeta de identidad del recién nacido. Primeramente se obtendrá la huella del dedo medio de la mano derecha. La operación se realizará tres veces con cada dedo. Una vez obtenidas las impresiones se deben comprobar con una lupa de seis aumentos”.
Pero no siempre ha sido así…
En 1990 empezaron las primeras reuniones para tratar el tema de la correcta identificación de los recién nacidos. El debate no llegó a la esfera política hasta 1995, cuando todos los grupos políticos aprobaron por unanimidad la Ley de Garantías de los Derechos de la Infancia y Adolescencia, que en un capítulo establece "el derecho de los niños a ser correctamente identificados en el momento de su nacimiento, mediante un DNI infantil". El DNI, basado en las huellas dactilares, ya que el aspecto de un bebé cambia por momentos, adquiere carácter obligatorio en el año 2000.
La toma de huellas dactilares y el sistema de identificación mediante brazaletes más o menos complejos comenzó a implementarse inmediatamente después.
Por eso no es tan complicado encontrar casos antiguos de personas que fueron cambiadas al nacer o incluso de gemelos que fueron separados. Como se dice normalmente, la realidad supera la ficción, y no sólo en la película Los gemelos golpean dos veces de Schwarzenegger se pueden encontrar estas historias. En mayo de este año, saltó a los medios de comunicación el caso de dos gemelas de Gran Canaria que habían sido separadas hacia 35 años. Una de las gemelas, nacidas en 1973, fue entregada por error a otra familia cuando las sacaron de la incubadora del hospital. Al mismo tiempo, la pequeña de esa familia fue entregada a los padres de las gemelas. Ellas se conocieron por casualidad en el año 2001, cuando a una amiga de una de ellas se encontró con la que creía que era su amiga en un centro comercial, pero en realidad era su hermana gemela, hasta ese momento desconocida. Ahora, el abogado de la familia reclama al hospital tres millones de euros por daños y perjuicios para la gemela separada de su familia biológica.
El caso no es aislado. El mismo año, y en el mismo hospital, que hoy ya está cerrado, otros dos hermanos gemelos fueron separados al nacer, aunque uno de los dos nunca lo sabrá porque murió antes de conocer la realidad.
FUENTE: Antonio Garrido-Lestache, médico pediatra, miembro de la AEP y expresidente del Comité de Identificación del Recién Nacido.
Redacción: Irene García.
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