La endometriosis es una enfermedad relativamente frecuente que provoca tumores y sangrado abundante. No tiene cura definitiva, aunque sí existen diversos tratamientos (hormonales, quirúrgicos) que palian sus efectos. Va ligada a muchos casos de infertilidad, pero tratada a tiempo y de una manera eficaz, las mujeres que la padecen pueden lograr quedarse embarazadas y tener una vida normal
¿Qué es?
El endometrio es el tejido que reviste el interior del útero cada mes para permitir la anidación del óvulo fecundado. Si no ha tenido lugar la fecundación, será expulsado durante la menstruación. Pero en ocasiones, este tejido endometrial crece fuera del útero, sobre todo en la cavidad pélvica: en los ovarios, detrás del útero, en los ligamentos uterinos, en la vejiga urinaria o en el intestino, dando lugar a una endometriosis.
Cuando este tejido endometrial crece, aparecen bultos llamados tumores o implantes, que la mayoría de las veces son benignos. Los implantes de la endometriosis están influidos por el ciclo menstrual, de tal manera que en cada menstruación, los tumores endometriósicos también sangran, sin posibilidad de que la sangre salga fuera del cuerpo, desarrollando una inflamación y tejidos cicatriciales o fibrosis, que ocasionan posteriormente obstrucción intestinal, sangrado digestivo y trastornos miccionales.
Es una enfermedad relativamente frecuente, que puede afectar a cualquier mujer en edad fértil, desde la menarquia hasta la menopausia. Aproximadamente una de cada diez mujeres padece endometriosis, y de este 10 %, casi en la mitad es activa, produciendo dolor y esterilidad en algunos casos. Es diagnosticada más comúnmente entre los 25 y los 40 años de edad.
Causas
Las causas de la endometriosis no están nada claras. Algunas teorías señalan que durante la menstruación, parte del tejido menstrual o endometrial regresa al abdomen a través de las trompas de Falopio, donde se implanta y crece. Otras teorías sugieren que la endometriosis puede ser una enfermedad hereditaria.
Sin embargo, numerosos estudios apuntan hacia otras causas. Algunos investigadores están observando la participación del sistema inmunológico, y la manera en que éste estimula o reacciona a la endometriosis. Su estudio se basa en que el sistema inmunológico de la mujer no elimina adecuadamente el flujo menstrual de la cavidad pélvica. Está demostrado que las mujeres que tienen esta enfermedad tienen mayores probabilidades que otras mujeres de sufrir trastornos del sistema inmunológico en los que el cuerpo ataca sus propios tejidos (enfermedades autoinmunes).
Otros investigadores están observando la endometriosis como una enfermedad del sistema endocrino, ya que parece que los estrógenos fomentan el crecimiento de la enfermedad.
Síntomas
Los síntomas suelen ser más frecuentes durante o pocos días antes de la menstruación:
- Dolor pélvico, abdominal, de espalda…
- Nauseas, vómitos
- Debilidad, fatiga, mareos
- Dolor durante y después de las relaciones sexuales
- Problemas intestinales y en vejiga
- Hemorragias fuertes o irregulares
- Problemas de esterilidad
El diagnóstico es difícil de conseguir y para llegar a él es necesario realizar varias pruebas:
• Exploración ginecológica: A veces se pueden palpar los implantes de endometriosis.
• Ecografía ginecológica: Obtiene imágenes mediante ultrasonidos del aparato genital femenino. Puede ser abdominopélvica, donde el transductor se coloca sobre la piel de la paciente en distintas posiciones o vaginal, donde un transductor específico se introduce dentro de la vagina.
• Resonancia magnética nuclear: Se realiza sólo en determinadas circunstancias.
• Laparoscopia: Es la prueba que asegura con más certeza que se padece endometriosis. La laparoscopia es una cirugía con anestesia general en la que se coloca dentro del abdomen un tubo con luz. El ginecólogo revisa los órganos y puede visualizar cualquier tumor o tejido de endometriosis. Este procedimiento mostrará la ubicación, extensión y tamaño de los tumores y será fundamental para tomar decisiones.
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