Aunque lo mejor es que el niño practique el deporte que más le guste, hay algunos más asmógenos que otros, como el atletismo, el cross, el fútbol o el baloncesto. Los que menos problemas causan son la natación, el tenis, el bádminton y el judo. No obstante, como se ha visto antes, se puede llegar a ser un gran baloncestista de la NBA teniendo asma.
El Asma Inducido por Ejercicio (AIE) puede producirse tanto durante el ejercicio como después; en este último caso unos 10 minutos de media tras finalizar la actividad. Suele resolverse espontáneamente y deja un periodo refractario posterior de entre 2-4 horas (en el que es posible practicar deporte sin tener asma).
Si el niño presenta ataques respiratorios al hacer ejercicio, es conveniente seguir una serie de pautas: evitar realizar deporte en el curso de una crisis ya establecida, hacer precalentamiento, no sufrir cambios bruscos de temperatura, hacer la actividad de forma gradual, aprender a respirar utilizando adecuadamente la boca y la nariz y si está indicado, dar la medicina preventiva antes del deporte. Si a pesar de todo sufre una crisis mientras practica algún deporte, debe dejarlo inmediatamente y usar rápidamente un broncodilatador si no se detiene el ataque con el cese de la actividad.
Prevención y control de los ataques de asmaEl asma, si se controla y se vigila adecuadamente, no tiene que ser una enfermedad peligrosa ni traumática. El problema radica cuando el enfermo aún es un niño, ya que hay que enseñarle desde pequeño que él es un poco especial, que tendrá que tener cuidado ante determinadas situaciones y llevar siempre consigo un inhalador por si le da un episodio de asma.
Por lo general, los niños asmáticos, aunque sean muy pequeños, son conscientes de lo importante que es seguir las indicaciones de sus padres y suelen ser más responsables que el resto. Por eso es importante intentar que lleve una vida completamente normal, que pueda practicar deporte, jugar con los demás niños en el parque, irse de campamento con ellos, quedarse a dormir en casa de sus amigos… que no sienta que él se está perdiendo algo por el hecho de padecer esta enfermedad. Evita decirle frases como “Tú no puedes hacer esto porque tienes asma”.
La prevención es muy importante, ya que evitar los episodios permite al niño llevar una vida más normal y que tanto él como los padres estén menos preocupados por si le da un ataque grave o tiene que ser ingresado en el hospital.
Un reducido número de asmáticos se cura espontáneamente. En los casos en que el asma se deba a un alérgeno que pueda eliminarse del medio ambiente (por ejemplo, el asma causado por una alergia a un animal de compañía), dicha eliminación puede conseguir la curación definitiva de la enfermedad. En los restantes casos el asma es una enfermedad crónica. Existen sin embargo tratamientos muy eficaces para controlar los síntomas y que permiten al enfermo desarrollar una vida activa y de calidad.
Para prevenir los episodios, es conveniente crear un Plan de acción con la ayuda de tu médico que incluya los siguientes puntos:
- Conocer los factores desencadenantes de su asma, evitarlos o reducir el contacto con ellos y tratar el origen de la enfermedad.
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