| Varicela
El 90% de los niños sufre la varicela antes de los 14 años. Es una enfermedad infecciosa causada por un virus del grupo Herpes llamado Varicela Zoster. Se caracteriza por la presencia de fiebre y una erupción en la piel característica (exantema) con forma de vesículas, rodeadas por un halo rojizo. Estas lesiones producen una importante picazón, que muchas veces es la causa de las complicaciones de la varicela. Con el paso de los días, éstas vesículas se van transformando en costras que al estar secas dejan de ser contagiosas.
La varicela es una de las enfermedades más fácilmente transmisibles y con una alta tasa de contagio. Se propaga de persona a persona a través de la tos o el estornudo. La probabilidad de contagio de varicela entre escolares y miembros de la familia es superior al 90%. La varicela contagia hasta cinco días después de la aparición del exantema o hasta que todas las lesiones estén en forma de costra. Medidas de prevención:
Por medio de la vacuna contra la varicela, que se inyecta a partir de los 12 meses de edad. Demuestra ser muy efectiva para prevenir la enfermedad, dando protección durante muchos años. Tratamiento:
-No existe tratamiento curativo en la varicela, el tratamiento es de sostén ya que la evolución natural de la varicela es la de curación espontánea después de unos días.
-El uso de antitérmicos es indicado para disminuir la fiebre que suele acompañar el cuadro. En ningún caso se debe administrar aspirina, ya que su toma con varicela se ha sido asociado con el síndrome de Reye.
-El niño puede y debe ser aseado por medio de de baños tibios para mantener la piel limpia, el secado posterior debe ser muy suave, sin frotar, para evitar la ruptura de la vesículas.
-El uso de talco mentolado o lociones anti-picor ayudan a disminuir el intenso picor que producen las lesiones.
Rubéola, sarampión y paperas Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, en nuestro país se dan una media de 3 casos por cada 100.000 habitantes de estas enfermedades. Se transmiten entre personas a través de estornudos, tos o el contacto con superficies contaminadas (pañuelos, vasos, o manos). El periodo de incubación de estas enfermedades oscila entre los diez días y las tres semanas. A su vez, una persona infectada por alguno de estos virus puede transmitir la enfermedad a otras personas dos días antes de que los síntomas se muestren, no desapareciendo el riesgo de contagio hasta una semana después de la aparición de los signos de la enfermedad.
La rubéola se caracteriza por la aparición de pequeñas erupciones en la piel de un color rosáceo que se inician en la cabeza y progresan hacia los pies, haciéndose más intensas en el tronco, que no provocan picores ni molestias y suelen desaparecer en pocos días. Junto a las manchas rojizas, los síntomas de la rubéola son bastante similares a los de un síndrome gripal, con malestar general, fiebre poco intensa, enrojecimiento de los ojos, dolor de garganta (faringitis) e inflamación dolorosa de ganglios alrededor de la nuca y en la región posterior de las orejas. El sarampión es causado por un virus. Los síntomas incluyen fiebre, goteo en la nariz, tos, ojos rojos y sensibles, seguido por un sarpullido rojo-café. El sarpullido comienza frecuentemente en la cara y se propaga al cuerpo, con una duración de 3 o más días. Las paperas comienzan con la aparición de dolor y endurecimiento en la zona correspondiente a la glándula parótida (entre el lóbulo de la oreja y la mandíbula), generalmente debido a la inflamación de la zona. Característicamente el lóbulo de la oreja suele elevarse. La zona afectada tiende a ser dolorosa a la palpación e incluso con la administración de ácidos (limón, vinagre, etc.). Tras el contagio, el aumento del tamaño de la glándula alcanza su máximo volumen a los 2 - 3 días. Generalmente, primero se inflama un lado y en el transcurso de 2 días el otro lado; aunque puede hacerlo únicamente en una sola parte. Suele además asociarse a fiebre inferior a 40º.
Medidas de prevención:
El mejor tratamiento es la triple vírica, una vacuna cuya primera dosis se administra a los 15 meses y el refuerzo a los 4 años. En general esta vacuna no suele producir fiebre ni otras complicaciones. La vacuna induce defensas contra el virus en el 96% aproximadamente de las personas que no habían tenido un contacto previo con el virus.
Tratamiento:
En la mayoría de los casos su tratamiento sólo consiste en mejorar los síntomas que se vayan presentando, básicamente mediante antitérmicos y antinflamatorios. El reposo en cama se deberá hacer según la necesidad. En las paperas, la dieta es un factor muy importante a tener en cuenta, ya que deberá ajustarse a la capacidad para comer sin tener dificultad. Si la ingesta es posible, no hay contraindicación para limitar la alimentación.
Virus intestinales
Dentro de éstos se incluyen tanto las diarreas como las gastroenteritis. Cuando se producen por un virus, el contagio es muy rápido y común. Los síntomas principales son vómitos, malestar general y diarreas. Suelen durar unos 3 ó 4 días.
Medidas preventivas:
Lo único que se puede hacer es cuidar la alimentación del niño y mantenerlo sano, para que los virus tengan menos fuerza a la hora de actuar dentro del organismo.
Tratamiento: Normalmente se recomienda pasar un día o dos tomando sólo suero oral, y poco a poco ir introduciendo una dieta blanda y muchos líquidos (sobre todo agua con limón). Redacción: Irene García |