En España, un niño de cada diez padece ambliopía, pero un 50% de ellos lo desconoce y no está tratado. Esta enfermedad –que provoca la pérdida de visión en uno o los dos ojos- afecta sobre todo a niños menores de 7 años, y tienen una fase crítica tras la cual la recuperación no es posible, de ahí la importancia de su detección precoz, para la cual es necesario conocer sus síntomas y llevar al niño al oftalmólogo al menos una vez al año
¿Qué es la ambliopía?
La ambliopía, conocida como “ojo vago”, es la pérdida de visión en uno o los dos ojos causada por un defecto en la formación de la visión durante la edad infantil. Aproximadamente un 2,5% de la población mundial sufre ambliopía, lo cual, en España, representa una incidencia aproximada de 1 millón de casos.
El Dr. Jorge Alió, oftalmólogo y presidente de la fundación que lleva su nombre, explica que “es un típico defecto cuya solución va vinculada a la precocidad del diagnóstico, de ahí la importancia de hacer un seguimiento de los niños, idealmente, antes de los 6 años”.
La ambliopía tiene una fase crítica tras la cual la recuperación no es posible, por lo que constituye un verdadero problema para la población, incrementado por el hecho de que las personas con ambliopía unilateral –en un solo ojo- tienen una incidencia mayor de ceguera. “Las ambliopías que se diagnostican antes de los 6 años, en general pueden tratarse con éxito, entre los 6 y los 8 sólo el 20% se tratan con éxito y pasados estos años no se tiene éxito en el tratamiento”.
Causas de la ambliopía
-La orgánica se caracteriza por una mala visión en uno o los dos ojos que no se puede corregir con gafas, ni parches porque se debe a alteraciones anatómicas, como cataratas, enfermedades degenerativas o desprendimientos de retina. También puede provocarlo el nistagmo, que impide al paciente enfocar correctamente ante el continuo e involuntario temblor de ojos.
-La funcional nunca presenta lesiones visibles, por lo que la gravedad del problema dependerá de factores como la edad a la que se inicia un tratamiento eficaz o el grado de distorsión con el que el paciente percibe las imágenes. Tratándolo a tiempo y de manera eficaz es posible recuperar la visión totalmente.
- La ambliopía por deprivación, también llamada por desuso, se presenta cuando el ojo sufre alguna enfermedad que impide su desarrollo visual. El glaucoma y las cataratas son los problemas más frecuentes.
-Ambliopía refractaria. En la mayoría de los casos (un 80% de los que se detectan) el “ojo vago” se debe a una diferencia de graduación entre los dos ojos, a causa de una miopía o, más frecuentemente, una hipermetropía o un astigmatismo elevado, que hace que el cerebro favorezca el desarrollo de la visión en uno de ellos - el que ve mejor – y deje de trabajar con el otro, convirtiéndolo en ojo vago.
En otros casos, la ambliopía es producida por un problema de estrabismo (desviación ocular), que provoca una visión doble y hace que el cerebro acabe anulando la información del ojo desviado y sólo utilice la que aporta el ojo que funciona correctamente.
Síntomas
Normalmente, un niño no puede indicarnos que ve mal, ya que, a edades tan tempranas, no suelen identificar lo que les pasa. Por eso, “hay que tomarle la visión, comparar un ojo con el otro, hacerle pruebas cruzadas y, de esa manera, diagnosticarlo”, indica el Dr. Alió.
Las revisiones son una manera importante de detectar la enfermedad, pero además, existen síntomas y riesgos que pueden hacernos pensar que es posible que nuestros hijos padezcan ambliopía. La historia médica familiar de los pacientes es una de ellas, ya que “tienen más riesgo de padecer ambliopía los niños que sufren estrabismo, llevan gafas o tienen problemas vinculados a cataratas o a otros defectos del ojo, aquellos cuyos padres tienen una alta graduación o tienen antecedentes familiares con problemas de vista”, explica Alió.
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