Otros síntomas a los que deberás atento son:
-A la hora de leer o dibujar se acerca mucho al papel.
-Se frota continuamente los ojos.
-Aparte la vista de lo que está mirando continuamente.
-Cierra o entorna los párpados para mirar.
-Tuerce la cabeza a ambos lados para fijarse en lo que está escrito en la pizarra.
-Suele tener los ojos llorosos o enrojecidos.
-Le duele la cabeza frecuentemente.
-El sol le causa molestias o le cuesta a adaptarse a la oscuridad.
-Es incapaz de juzgar las distancias correctamente.
¿Cuál es el mejor tratamiento?
La mayoría de ambliopías tienen fácil solución. El principal tratamiento es la oclusión ocular, es decir, tapar con un parche el ojo que ve bien para estimular el ojo perezoso y ayudar al otro a ver mejor con gafas o lentes oculares.
A veces se usa por un tratamiento más discreto, mediante gotas oftalmológicas, que enturbian la visión del ojo normal y fuerzan, del mismo modo, el uso del ojo ignorado por el cerebro.
El problema es detectarla de forma precoz, o sea antes de los dos años, ya que a edades tempranas el sistema visual aún no ha completado su desarrollo y, por tanto, es más moldeable. La prueba de ello es que la ambliopía de un lactante se puede corregir en unas semanas, mientras que en un niño de cinco o seis años de edad, pueden ser necesarios varios años.
Por ello, se recomienda llevar a los niños desde pequeños a revisiones oftalmológicas de control, la primera a los seis meses, una segunda al año y otra antes de que el bebé cumpla dos años.
Trastornos psicológicos
La ambliopía no tiene por qué provocar trastornos psicológicos en los niños que la padecen, ya que la mayoría no son conscientes, al ser tan pequeños, de su problema. Sin embargo, el hecho de llevar parche o gafas les puede causar molestias y acarrearles burlas del resto de compañeros de la guardería o del colegio. Esto puede causarle un sentimiento de vergüenza, de inseguridad o incluso de culpabilidad si se cree diferente a los demás.
Para evitarlo, el niño debe sentirse apoyado por sus padres y comprender la importancia de respetar el tratamiento para evitar males mayores.
Con el fin de intentar reducir los trastornos psicológicos que podrían suponer para los niños los tratamientos que corrigen el "ojo vago", los científicos han recurrido a la psicología infantil diseñando, por ejemplo, parches de colores y con diferentes motivos que convierten el proceso en algo lúdico.
FUENTE: Dr. Jorge Alió, oftalmólogo y presidente de la fundación Jorge Alió. Fundación Eroski. Redacción: Irene García.
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