TodoPapas
Hijos | Aborto | Feto | Embarazada | Parto | Recien Nacido | Familia |
Imprimir  Enviar a un amigo

Rabietas: ¿Cómo gestionarlas?



Ten en cuenta la seguridad del niño

Como ya hemos visto, las rabietas asustan tanto a pequeños como a mayores. Es importante tener en cuenta que en una situación así la propia rabia puede llevar al niño a golpearse o hacerse daño. Por eso, el primer paso es asegurarnos que está seguro, cerciorándonos de que el lugar en el que está colocado está libre de esquinas, de elementos con los que se pueda hacer daño, golpear y sobre todo evita que haya unas escaleras cerca.

Si no fuera así, lo primero es mover al niño a un lugar seguro y decírselo “aquí te dejo, hasta que te calmes”. Tampoco debemos enseñar al niño que su cama o su lugar de juegos es el lugar apropiado para llorar desconsoladamente.



¿Qué hacer cuando el niño se ha calmado?

Una vez que se ha calmado y sus nervios empiezan a relajarse, tu reacción ante él sólo ha de ser de cariño y comprensión. Es lógico que en ese momento quieras regañarle y que por no hacerlo te sientas mal, pero en el aprendizaje del niño las cosas funcionan de otra manera.
Tu actitud debe ir acompañada de un mensaje en el que le hagas saber que estás feliz porque ya se ha calmado por él mismo. De esta manera estamos desarrollando su autonomía, esa por la que él comenzó la rabieta.

Dependiendo del origen de la rabieta has de hablarla con él, enseñándole que cuando tenga un problema es mejor pedir ayuda o, si se siente mal, antes de continuar que te lo diga para que le puedas ayudar.


Estos son los dos mensajes que han de aprender: La importancia de calmarse por ellos mismos y la importancia de hablar o de pedir ayuda que, en definitiva, supone aprender a comunicar los sentimientos. 



¿Podemos prevenir sus rabietas?


Para tranquilidad de los padres las rabietas no duran de por vida, pero para gestionarlas y que el niño pueda resolver este conflicto ha de aprender a hablar de sus sentimientos ante las acciones de las demás personas.


Es conveniente que analicemos los comportamientos del niño para tratar de averiguar cuándo se producen estas reacciones y si podemos detectar la causa para evitarla. Por ejemplo, fíjate si sus reacciones se producen a alguna hora determinada del día, si ya ha comido o no, si ha dormido la siesta o no, si siempre lo hace cuando pasas por una sección determinada del supermercado, etc. Si te es posible identificar situaciones reincidentes, podrás actuar para evitarlas.


Gestionar las rabietas de los niños es una tarea desagradable y complicada para los adultos que genera sentimientos negativos como el enfado, culpa o tensiones. Hay que tener presente que la calma y mantenerse firme es vital en estas situaciones. Los niños necesitan modelos de comportamiento que les enseñen a gestionar y comprender sus propios comportamientos, y no chillarles o ponerles nerviosos.



Redacción: Educakids. www.educakids.com




 

 
Más...
Deformidades craneales       La alimentación en invierno       Centros de mesa navideños       Nacido para sanar       Cadenas de papel       Navidad con padres separados       Cómo darle los medicamentos       Aprendiendo a ser solidario       Muñecos de nieve       De la cuna… a la cama       
 
 
 
OPINE sobre el artículo
Para opinar debes estar registrado en TodoPapás. Si aún no lo has hecho puedes hacerlo aquí
 
Correo electrónico (No se mostrará):
 
Contraseña (No se mostrará):
 
Comentario:
 
Quiénes somos | Contacta | Publicidad | Política de Privacidad | Normas de Uso | RSS 2.0 | OJD | Nielsen