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Problemas para leer bien: Disfasia y dislexia


Consecuencias psicológicas de ambas

Los niños con dislexia pueden sentirse frustrados al ver que no son como el resto de sus compañeros y que tienen que asistir a clases de refuerzo de lectura. También pueden ser objeto de burla por parte de sus compañeros, lo que les genera inseguridad al ir al colegio. Rechazan la lectura o que les hagan leer en voz alta en clase. Todo ello puede afectar a su autoestima y generar un sentimiento de culpa.

Por su parte, los niños con disfasia se muestran despistados y, al no poder comunicarse correctamente, se encierran en su propio mundo, no sonríen. A los padres les suele llamar mucho la atención que se quedan con la mirada perdida y su juego es muy metódico y ordenado. Hay que tener en cuenta que si no se empieza a tratar al niño, éste se mostrará triste y aislado, y podrá bloquearse y ser poco activo.

A partir de aquí, ambos trastornos pueden desencadenar problemas emocionales y/o conductuales tales como ansiedad -manifestada más habitualmente en problemas en la alimentación (disminución o aumento del apetito), el sueño (insomnio, pesadillas...) o somatizaciones (cefaleas, vómitos, abdominalgias...)-, sintomatología depresiva (sentimientos de fracaso, inseguridad, dificultades escolares, tristeza, cambios bruscos de humor...), dificultades en la interacción con sus compañeros, conducta agresiva o provocadora como mecanismo de defensa ineficaz, y baja autoestima.


¿Cómo se pueden tratar ambos trastornos?

Los niños que padecen dislexia pueden, con un tratamiento profesional adecuado, aprender a leer y a desarrollar estrategias multisensoriales que les permitan desarrollar un aprendizaje con normalidad. Entre los tratamientos utilizados más habitualmente se encuentran los siguientes:

• Enseñar cómo las letras están vinculadas a los sonidos para hacer las palabras.

• Leer en alto con ayuda del profesor.

• Enseñar al niño a escuchar y a repetir.

• Utilizar la memoria visual y táctil escribiendo las letras en el aire, en el suelo, utilizando cartulinas, o moldeándolas con plastilina y luego unirlas formando palabras. Ayuda al cerebro a recordar el orden de las letras en la palabra.

El niño ha de ponerse en manos de un logopeda o educador especializado, que le enseñe las técnicas necesarias para la lectura y a mejorar los aspectos del lenguaje. Se debe huir de tratamientos que van asociados a leer tapando un ojo o utilizar lentes de otros colores, ya que la dislexia es una alteración de la función del cerebro y no una alteración de la función visual. 

Para tratar la disfasia es necesario llevar a cabo un tratamiento de educación especial y de ayuda en desarrollar mecanismos de compensación visual. Para ello es necesario promover la comunicación de los niños utilizando diferentes métodos como hablarle despacio, articular con claridad, repetir el mensaje varias veces, establecer una buena relación con el niño y utilizar los gestos y las miradas en la comunicación, adecuando el lenguaje a su nivel.


¿Qué puede hacer la familia?

Las familias juegan un papel fundamental en la detección del problema. La rapidez con la que la familia acuda a la consulta de un especialista para que comience a tratar el niño es clave. Los padres han de estar alerta cuando observen comportamientos como que sus hijos no se concentran en algunos aspectos y en otros mucho, no tienen problemas de vista pero se acercan mucho a las cosas para mirarlas de cerca, se caen al suelo más de lo normal, son muy desorganizados, o perciben de manera diferente la forma de los objetos.

El papel de los padres también es fundamental durante el tratamiento pues deben ayudar y reforzar los ejercicios y actuar incluso como logopedas de su hijo. Han de ayudar al niño a comprender el problema que tiene, darle mensajes claros, evitar las comparaciones y ayudarle con las tareas siguiendo su propio ritmo. No ha de faltar el apoyo emocional y la motivación de la familia para que el niño tome conciencia de sus logros y del esfuerzo que está realizando.


¿Pueden los niños disléxicos tener un aprendizaje normal?

La dislexia no es un obstáculo para que el niño pueda tener un aprendizaje normal y tener éxito en el futuro. De hecho, la historia nos proporciona casos de artistas, atletas, científicos y políticos que han aprendido y contribuido en el conocimiento a pesar de su dificultad con la lectura. Entre ellos se encuentran personalidades como Einstein y Walt Disney.

Un estudio reciente de una escuela de negocios de Londres afirma que un tercio de los emprendedores norteamericanos son disléxicos. Richard Branson, dueño de Virgin, y el arquitecto Norman Foster, entre otros.

Los niños disléxicos presentan fortalezas importantes en ámbitos como la creatividad, la coordinación física y la empatía en sus relaciones, que compensan las carencias ya citadas. Además, destaca su capacidad de comunicación y desarrollo de lenguaje oral que compensa sus deficiencias escritas y que predispone a los disléxicos a una mayor creatividad a la hora de solucionar problemas y a la acción.


FUENTE: www.educakids.com. Federación Española de Dislexia, www.fedis.org.
Redacción: Irene García.

 

 

 

 
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