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Pequeñas manías y otros hábitos desagradables


Lloriquea sin cesar

Los niños muchas veces aprenden que no no es siempre la última palabra y en ocasiones puede convertirse en un sí. Sólo hace falta suplicar un poco. Para evitar esta odiosa e irritante costumbre, debes ser firme cuando digas no, así sabrá que no quiere decir no y no “tal vez”.
Si tu niño quiere un juguete proponle apuntarlo en una “lista de deseos” de cara a su cumpleaños o Navidad (cuando llegue ese momento, la mayoría de las cosas que había apuntado habrán dejado de interesarle).

Se arranca pelo

La tricotilomanía o el trastorno de arrancarse el pelo afecta a casi cuatro de cada cien personas y, aunque no es una patología muy grave muy común, sus consecuencias pueden derivar en trastornos psicológicos importantes que deben controlarse a tiempo. Los niños son uno de los grupos más perjudicados. Es un trastorno que aparece con más frecuencia entre los tres y los siete años y puede detectarse gracias a las zonas de calvicie que aparecen después de arrancarse el pelo. En ningún caso se puede castigar al pequeño y, menos aún, cortarle el pelo al cero, ya que esto podría aumentar su angustia. Es importante hablar con el pediatra o el médico de atención primaria para que realice un seguimiento al niño y, si observa que el problema persiste, será el encargado de derivarle a un especialista en psiquiatría infantil.


Habla con el pediatra o un psicólogo infantil si…

- La conducta de tu hijo afecta a su salud. Por ejemplo si se hurga constantemente la nariz o se arranca costras o se muerde las uñas en exceso podrían causarle una infección.

- El hábito parece compulsivo. Si un niño necesita lavarse las manos cada vez que palpa algo o tocar la puerta cinco veces antes de entrar en su habitación, puede tratarse de un trastorno obsesivo compulsivo.

- Su manía de arrancarse el pelo se agrava de forma que presenta calvas en cabeza, cejas o pestañas.

- Tiene tics incontrolables. Un guiño exagerado y constate de ojos, un trastorno alimenticio o patrones de conducta tales como movimientos y sonidos vocales involuntarios y repetidos (tose o se aclara la voz antes de hablar, repite palabras o frases inapropiadas…) podrían ser síntomas del síndrome de Tourette.


Redacción: Lola García-Amado


 

 

 
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