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No soy tu mamá, pero te quiero igual |
De niña soñabas a menudo con ser una princesa encantada que encontraba a su apuesto príncipe azul y juntos vivíais felices comiendo perdices. Pero lo que quizás nunca se te pasó por la cabeza es que en tu cuento te tocaría ejercer otro papel: el de madrastra. Hoy detrás de esta figura tantas veces denostada por las leyendas de hadas ya no se encuentra una malvada esposa que hace la vida imposible a los hijos de su marido, sino que la constante recomposición de las familias en la actualidad lleva a encontrarse con esta figura cotidianamente
Según los datos disponibles, las familias reconstituidas, aquellas en las que hay al menos un hijo no común, fruto de una relación anterior, representan el 3,6 % de los hogares españoles con hijos. Un indicador que previsiblemente habrá aumentado de forma notable si tenemos en cuenta que los datos pertenecen al último censo llevado a cabo en 2001, y más aún si consideramos el importante incremento del número de rupturas matrimoniales que se viene observando en los últimos años, que en algunas regiones iguala ya al de matrimonios.Pero a pesar de que ya nadie se sorprende por estos nuevos modelos familiares, también es cierto que los principios para estas otras familias no están exentos de dificultades, para la persona que llega, el que está y por supuesto para los pequeños.
¿Cómo empezar? Van a cumplirse tres años desde que Elena decidió compartir su vida con su actual pareja, Miguel, padre de dos niños gemelos de seis años, y reconoce que los primeros meses le costó un poco hacerse a su nueva familia: “Si no se tienen hijos propios, como era mi caso, no es fácil asumir el rol de madre de golpe, sin haber pasado por un embarazo, un parto o la espera de un proceso de adopción, con sus correspondientes tiempos de reflexión, decisión, etc. Aunque muchas amigas mías, madres, me dicen que nueve meses tampoco es tiempo suficiente para asumir o habituarse a la maternidad, yo les digo que menos aún lo es convertirse en ‘madre’ de la noche a la mañana y encima de dos niños ‘hechos y derechos’ de casi cuatro años.”
Y para ellos tampoco es sencillo. Hay que entender que la aparición de una nueva pareja supone un nuevo desafío no sólo para el padre o la madre que deciden comenzar una nueva relación sino también para los niños que estarán experimentando sentimientos de confusión sobre lo que ha ocurrido (divorcio o fallecimiento) así como dolor y rabia, que evidentemente transmitirán al recién llegado, a quien percibirán como alguien que pretende ocupar el lugar de su madre (o padre) sin ningún derecho.
“Es fundamental que a la hora de de plantearos cómo debe ser la relación con ese niño, se vea desde la perspectiva de una persona que está sufriendo y mucho con la situación y no como un niño malcriado que tan sólo requiere mano dura”, explica Juan Pedro Valencia, psicólogo infantil. En cualquier caso es aconsejable que sea el padre (o la madre) el encargado de presentar a la nueva mujer (u hombre) a los hijos. Y por lo tanto de favorecer la relación entre éstos y aquella. No es obligatorio convertirse en madrastra si no se desea adoptar ese papel. Es algo que debes haber acordado previamente con el padre de los niños. Tampoco se debe confundir querer a la pareja con querer a sus hijos. Con el tiempo la relación podrá ser de cariño o amor, pero no olvides que desde el principio debes ser honesta con los niños, y definir claramente tu papel dentro de la familia, haciéndote respetar y respetando a los demás.
Es importante también evitar las sorpresas, para ello será necesario darles toda la información necesaria previa a la llegada de la nueva pareja, respondiendo a sus dudas, aclarándoles el porqué de esa decisión, y dejando claro también que eres muy feliz con ellos y con tu nueva pareja. A pesar de todas las explicaciones necesitarán un periodo de adaptación, quizás algo superior al que necesitéis vosotros, tiempo durante el cual “es muy probable que los adultos asistan a sus peticiones, caprichos, enfados y demás intentos de apartar al ‘extraño’ de su padre o su madre y aunque ellos tan sólo quieren que sus padres sen felices, no entienden que a veces eso pueda ocurrir con ‘padres nuevos’” advierte Valencia.
¡Tú no eres mi mamá! No es necesario que te conviertas en la amiga íntima de la ex de tu marido, pero no debes ignorar que su sombra es alargada y planeará siempre sobre tu hogar y más aún si vive en la misma ciudad. En caso de conflicto, independientemente de su origen, desde los ojos del pequeño, habrá una mamá mala y una mamá buena y no hace falta decirte cuál serás tú. Por lo tanto es un terrible error tratar de distanciar al niño de su madre biológica. El contacto físico con su mamá es vital para él. Así que intenta favorecer los encuentros con ella, la comunicación entre ambos, y si está en tu mano procura reducir al máximo los tiempos de separación. Ponte también en el lugar de ella y piensa que es igualmente doloroso para su madre imaginar que otra mujer está bañando a su pequeño, le está besando, dándole de comer o contándole un cuento en la cama.
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