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Niños y situaciones traumáticas


¿Debemos dejar que acuda a actos tipo funerales, velatorios, entierros, etc.?

Juan Pedro Valencia, opina lo siguiente “Si el niño es mayor de 4 años puede contemplarse la posibilidad de que sea él quien decida si quiere asistir o no, teniendo especial cuidado en explicarle previamente qué se va a encontrar, el motivo de estos actos e, igualmente, avisarle de que puede encontrarse con personas que estén tranquilas pero, muchas otras, estarán llorando y todas tristes. Ello le va a servir para que manifieste sus emociones y vea que el dolor se comparte; reafirmando así su valor como miembro de la familia, aunque puede que en lugar de sentir o interpretar como apoyo y consuelo esa participación piense que no puede soportarlo y prefiera no acudir. Puede ser conveniente que esté presente en las muestras de condolencia posteriores al fallecimiento o entierro pero nunca de manera obligada, aunque sin que esperemos que su comportamiento sea todo lo correcto que reclama la ocasión.”


El apoyo de la familia: afecto y comprensión

“En general podemos ayudarles –dice la directora del Gabinete Sastre Reyes- explicándoles todo aquello a lo que podamos dar respuesta y ante preguntas como “¿por qué se ha muerto?” ser sinceros y reconocer que nosotros tampoco lo sabemos. Nuestro papel es, a la vez, muy sencillo y muy complicado: estar a su lado para explicar, compartir y comprender su pena y la falta que están viviendo como nosotros. Tenemos que hacerles sentir que no están solos en esto. Además, podemos informar a su centro escolar para que tengan en cuenta que puede actuar de manera diferente durante un tiempo así como que su atención y rendimiento pueden verse deteriorados, y a su vez estaremos, tanto el centro como nosotros, informados del estado del niño.”

También es muy positivo mantener las rutinas de la vida del niño en todo lo que sea posible -destaca Juan Pedro-  respetando que en ciertos momentos quiera estar solo y animándole a que exprese sus sentimientos. Pero, sobre todo, proporcionándole afecto y seguridad constante.

Sin embargo, si los síntomas y las reacciones que hemos citado anteriormente se prolongan en el tiempo y después de uno o dos meses el niño no mejora, convendrá pedir la ayuda de un especialista para superar este tipo de situaciones traumáticas en la infancia.


FUENTES: Natalia Sastre Reyes, psicóloga y directora del Gabinete Sastre Reyes – Juan Pedro Valencia, psicólogo especializado en miedos, problemas de conducta, desarrollo infantil y Escuela de Padres.

 

 
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