¿Cómo te cambia la vida? El nacimiento de un bebé -sobre todo del primero- supone una serie de cambios trascendentales: económicos, laborales, afectivos… De repente, un nuevo miembro llega a la familia y ocupa el centro de atención de los padres, pasando su relación de pareja a un segundo plano. Esto puede suponer una serie de problemas para los que conviene estar preparados
Cambios económicos y laborales
En un artículo publicado hace unos meses en TodoPapás, se llegaba a la conclusión de que el primer año de vida de un bebé supone unos 6.000€ de desembolso económico, siendo de los 0 a los 3 años la etapa más cara. A pesar de que la Administración Central y de las Comunidades Autónomas cada vez ofrecen más ayudas económicas, todavía son insuficientes para muchas familias. Por eso, el nacimiento de un bebé supondrá para la mayoría un cambio en su forma de vida en el plano monetario; la hipoteca, el coche, la comida… ¡y ahora los gastos del bebé! Ya no se podrá gastar tanto en viajes, ocio u otros caprichos. Si bien es cierto que el hecho de tener menos tiempo libre para uno mismo, contribuirá a que los padres apenas se den cuenta de los recortes económicos que sufrirá su vida.
Pero no sólo el nivel de vida varía, también afecta al ritmo laboral, sobre todo en el caso de las mujeres. Las madres se ven obligadas en muchas ocasiones a reducir su horario –sobre todo si quieren dar el pecho a su bebé-, además de la baja por maternidad, lo cual siempre afecta a su trabajo. Aunque en la actualidad esté penado legalmente despedir a una mujer por quedarse embarazada, la experiencia nos demuestra que a muchas empresas les afecta, e incluso les disgusta, que una de sus empleadas se quede encinta.
Según un estudio reciente del Instituto Nacional de Estudios Demográficos, realizado a partir de la encuesta “Familias y empleadores”, en la que participaron 10.000 hombres y mujeres de 20 a 49 años, con el primer hijo, tres de cada diez mujeres cambia su situación laboral; cifra que sube al 46% con el segundo hijo y al 56% con el tercero. Los padres reducen su actividad veinte veces menos. Así que a pesar de los estudios universitarios, los postgrados, el conocimiento de idiomas, la experiencia… nada de esto importa cuando se tiene un hijo, y muchas mujeres ven frenada su ascensión laboral al convertirse en madres. Hecho que no suele pasar en el caso de ellos, lo cual también puede afectar a la relación entre ambos progenitores.
Cambios sociales
También tu vida social se verá afectada, y mucho, con el nacimiento de un hijo. Hasta que el bebé se haga un poco mayor y pueda pasar un par de días con algún familiar, les tocará a los padres estar pendientes de él las 24 horas, sobre todo los primeros 6 meses, que come más a menudo y necesita más atención. Así que se acabó lo de irse de cañas con los amigos por la noche o pasar un romántico fin de semana en una casa rural, a no ser que el viaje incluya la presencia del pequeño, lo que siempre quita un poco de encanto al romanticismo.
Por eso es importante que desde el primer momento los padres se repartan las tareas y el cuidado del bebé, para que cada uno pueda pasar al menos media hora dedicado a sí mismo, sin preocuparse de los pañales ni de los biberones. Y en cuanto el niño sea un poco mayor, recurrid a los abuelos y demás familiares para poder iros al cine, a cenar, o incluso de viaje, y recuperad un poquito de ese tiempo libre del que disfrutabais antes.
Problemas en la pareja
No cabe duda de que la llegada de un hijo supone un cambio radical en la vida de pareja. La dinámica diaria va a cambiar y todos los hábitos que hasta ahora habíais mantenido. Así nos los explica Juan Pedro Valencia, psicólogo especializado en Escuela de Padres, “cuando una pareja comienza su andadura, se necesita un período de adaptación del uno al otro que puede durar más o menos según cada persona, la forma de ver la vida, las expectativas e ilusiones forjadas, que luego siempre hay que adecuar a la realidad del día a día. La llegada de un bebé se ajusta a lo anterior, ya que supone también ilusiones, expectativas dichosas y alegrías cumplidas que necesitan, igualmente, ser ajustadas posteriormente a la realidad que suponen las tareas, obligaciones y cuidados que necesita el nuevo ser. Todo ello crea un nuevo ritmo de vida que supone cuantitativa y cualitativamente un cambio enorme en el ritmo habitual, que junto a la falta de sueño que normalmente origina un recién nacido, la alimentación, las preocupaciones lógicas por su salud, las opiniones de la familia, hacen que surjan discusiones y enfrentamientos que llevan a que en algunos casos los momentos de dificultades superen a los de tranquilidad y felicidad”.
Los problemas más frecuentes que pueden surgir se resumen en los 6 puntos siguientes:
1. Depresión posparto de la madre, que ayuda a mantener y a empeorar la situación.
2. Celos del padre ante las continuas atenciones de la madre con el bebé. 3. El hombre, a veces, no sabe cómo actuar y no encuentra la manera de llevar a cabo su rol de padre.
4. Dificultades de organización, ya que están desbordados por la situación.
5. Falta de tiempo para realizar tareas cotidianas.
6. La pérdida de la intimidad.
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