¿Cómo se pueden solucionar estos roces?
Juan Pedro nos da la solución a estos pequeños problemas: “Lo fundamental es que exista una buena comunicación en la pareja, que todo lo que sientan, piensen o crean, se lo comuniquen el uno al otro para que no haya malentendidos o expectativas frustradas”. Algunos pequeños consejos que pueden ayudar serían:
-Involúcrale durante el embarazo. Antes de que nazca el niño, implica a tu pareja en todos los preparativos, compras, etc. Así, se irá haciendo más a la idea y luego no se sentirá desplazado.
-Intentad hacer coincidir lo máximo posible vuestros periodos de descanso a los del bebé.
-Colaborad ambos. Excepto el amamantar, no hay tareas exclusivas de uno solo, ni tenéis superpoderes para resolver todo lo que surja sin contar con el otro. Repartid las tareas de manera equitativa: que no realice uno lo más desagradable (cambiar pañales, levantarse por la noche) y el otro lo más divertido (el baño, leer un cuento).
-Aceptad que el centro de atención ahora es el nuevo bebé y que no es que haya un descuido o falta de cariño mutuo, sino una adaptación a la urgencia vital del nuevo acontecimiento.
-Intentad descansar lo máximo posible, incluso creando turnos si fuera necesario, no olvidando buscar momentos donde podáis estar los dos solos, puesto que sigue habiendo una pareja con sus necesidades propias. Para ello no dudéis en aprovechar la ayuda que ofrezca la familia, pero, eso sí, sin que las opiniones o ideas sobre cómo cuidar al bebé sean fuente de discusiones o enfrentamientos.
-Intentad salir a tomar el sol y respirar aire fresco. Tanto vosotros como vuestro bebé lo agradeceréis.
-Aunque nunca será igual que antes, poco a poco iréis recuperando una vida más propia y parecida a la anterior y comenzaréis a ver las alegrías y la felicidad de compartir la educación y el cuidado de un nuevo ser que las dificultades que conlleva.
Reanudación de la vida sexual
Según los ginecólogos, la reanudación de las relaciones sexuales puede realizarse, en líneas generales, después de cuatro semanas. Pero una cosa es el factor físico, y otro el emocional. Muchas parejas sienten menor deseo sexual por el cansancio y la dificultad de encontrar un momento adecuado. Ya no estás solo en casa, y parece que a todas horas el niño puede empezar a llorar y acabar con la actividad que estés realizando, sea esta la que sea. Los expertos sugieren que se busquen formas alternativas de gratificación que incluyan besos, caricias, diálogos y redescubrir el placer de estar juntos, sobre todo en los primeros meses, hasta que los ritmos se reajusten a la nueva vida familiar.
Aunque no lo parezca, estos problemas son más frecuentes en las parejas de lo que pensamos, porque nadie está preparado para lo que supone la llegada de un hijo. “Lo importante es saber, según Juan Pedro Valencia, que es más habitual de lo que pensamos, que, aunque creamos que es algo para toda la eternidad, termina por pasar y en cuanto nos acomodamos al bebé, así como la nueva personita se acomoda también a su nuevo estado, todo cambia a mejor. Es indudable que una pareja en la que prime una buena relación basada en la comunicación, el respeto, el saber ceder uno ante el otro y sobre todo en el amor tendrá menos dificultades ante esta nueva situación que otra donde esos factores destaquen por su ausencia”. FUENTE: Juan Pedro Valencia, psicólogo especializado en Escuela de Padres. Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia. Redacción: Irene García
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