| Así, se establecen indicaciones de enorme utilidad no sólo para los padres, sino también para los profesionales sanitarios y educativos, ya que se pueden distinguir estas emociones en los bebés cuando lloran, así como reflejar patologías o alteraciones psicológicas o físicas. La valoración del llanto del neonato provee de valiosa información sobre el estado neurológico y médico del bebé. El potencial diagnóstico acústico del llanto está por explorar y utilizar en contextos clínicos, sus aplicaciones son múltiples, no sólo en el ámbito neonatal, sino también para valorar el mensaje implícito en él, lo que redundaría en la seguridad del neonato e incrementaría los vínculos afectivos entre éste y sus progenitores.
La idea es desarrollar desde la más tierna infancia una adecuada utilización de las emociones como instrumento de interacción con el entorno y con otras personas. De esta manera, los bebés generarán pautas de comportamiento adecuadas ante situaciones determinadas, sacando provecho de las emociones. Así se consigue que estos niños sean individuos con estabilidad emocional, evitando desórdenes de la conducta y depresiones.
En definitiva, se trata de hacer un uso inteligente de las emociones desde que somos pequeños, a través de un cuidado proceso del desarrollo emocional en el que se potencien y cuiden las sensaciones positivas.
La expresión facial en los neonatos
La expresión facial es un sistema que produce signos o información de cuatro tipos:
- Signos faciales estáticos, que son los rasgos relativamente permanentes, la apariencia.
- Signos faciales lentos, los cambios que se producen con el paso de los años, como la aparición de arrugas.
- Signos artificiales, como las lentes oculares o los cosméticos.
- Signos rápidos, que son los cambios físicos en actividad neuromuscular y que pueden llevar a cambios visibles en la acción facial.
Estos últimos son los que interesan para este estudio, ya que pueden proporcionar mensajes de varios tipos: emociones; señales de comunicación; acciones ilustradoras que acompañan a la atención y el discurso; y señales de comunicación no verbal.
Los signos faciales rápidos, como expresiones emocionales, son el resultado de los movimientos de la piel facial y del tejido conjuntivo, causado por la activación de uno o más de los 44 músculos faciales. Así, según se muevan unos u otros se pueden distinguir distintas emociones. Por ejemplo, si el bebé muestra sorpresa, elevará las cejas, los ojos se abrirán, la boca se quedará abierta, el párpado superior subirá y la mandíbula se quedará caída. Sin embargo, si refleja alegría, se elevarán las mejillas, se desplazará la comisura de los labios, se entrecerrarán los ojos, etc.
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