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Cómo actuar ante sus emociones |
Grita de felicidad
La situación: Viene de jugar al fútbol y entra en casa histérica de alegría contándote que ha marcado el gol del desempate en el último minuto del partido. Está feliz y te encantaría compartirlo con ella, pero hay un problema: sus gritos han despertado a su hermana pequeña, que acaba de dormirse. ¿No podría ser menos escandalosa?
¿Qué le sucede? Ella está contenta y orgullosa de sí misma; es normal que haga ruido. Todavía no ha perdido la capacidad de chillar de felicidad, como los adultos, reprimidos socialmente. La felicidad es un sentimiento precioso y cada vez que tu hija demuestra alegría y orgullo quedará marcado en su cerebro: la próxima vez lanzará el balón aún con más confianza.
Cómo actuar: Todo depende de cómo sean los gritos. Si chilla y salta durante un tiempo largo, será necesario que aprenda a dominarse y a ser más respetuosa con los demás. Pero si manifiesta su alegría de forma ruidosa y exagerada, lo que indudablemente está tratando de hacer también es llamar tu atención. ¿Estará celosa de su hermanita? Hazle mimos y habla con ella. Si se trata de un simple grito de felicidad, acompáñala en su alegría, le harás sentirse orgullosa de sí misma. Celebrar los éxitos reactiva las energías y el entusiasmo y nos ayuda a superarnos otorgándonos deseos de hacerlo mejor la próxima vez.
Evita: Felicitarla en exceso o de manera exagerada. Tu hija no es tonta y sabe que no ha hecho nada fuera de lo común, por lo que podrá descifrar el mensaje como: “Mamá de dice eso porque me quiere pero en realidad soy una inútil”.
Tiene envidia
La situación: Ha pedido a los Reyes el Castillo Medieval, pero parece que todos los niños han tenido la misma idea, así que tú te las has visto y deseado para encontrar la única unidad no agotada de toda la cuidad. Sin embargo tras desenvolver su regalo y descubrir ilusionado el castillo ve aparecer a su primo mayor con el último modelo de consola portátil. El castillo ha dejado de existir para él, ahora quiere una consola.
¿Qué le sucede? Si el castillo era una sorpresa, puede ser que la causa de su decepción sea simplemente que no le guste. Pero si por el contrario era un regalo deseado, el problema quizás esté en otro sitio. Tal vez en la relación con su primo. Piensa, ¿qué tiene su primo que no tenga él? ¿Es mayor? ¿Más fuerte? Seguramente si su pariente es mayor, él le admire y considere que todo lo que hace, dice, tiene y toca es sagrado. En consecuencia todas las cosas de tu hijo dejan de tener valor ante su presencia.
La envidia es un sentimiento inherente al ser humano. Si alguien posee algo que nosotros no tenemos inmediatamente se convierte en algo deseable. Cuando crecemos aprendemos a controlar este sentimiento, pero no podemos pedir a un niño pequeño que lo haga.
Cómo actuar: Hazle entender que comprendes su resentimiento: “¿Te gusta la consola de Alberto? El año que viene cuando seas mayor puedes pedir una si todavía la quieres. Mientras, podéis jugar los dos juntos”. Pídele a su primo que juegue con él. Esto le permitirá “apropiarse” un poco de ella. Intenta asimismo que tu sobrino juegue con el castillo. Si acepta lo habrás conseguido: el juguete se habrá revalorizado.
Evita: Censurar sus celos y culpabilizarle. No debe sentirse avergonzado de lo que siente. De otro modo percibirá que debe bloquear sus emociones. Y por mucho que las reprima éstas no desaparecerán. Tendrá que aprender a encauzarlas.
Fuentes: Orgaz Nursery School, ¿Cómo decirlo a los niños? Redacción: Lola García-Amado
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