No es necesario desplazarse a la bolera para pasar una divertida tarde de bolos con tus hijos. Además, fabricando tus propios bolos caseros, utilizando materiales sencillos y reciclados, podemos hacer unas bolas mucho más ligeras para que a los niños no les cueste lanzarlas.
Un poco de historia
Sobre el origen de este juego hay multitud de opiniones. Hay quienes creen que los bolos nacieron en el antiguo Egipto, otros que los primeros en jugar fueron los griegos, los romanos o incluso hay quien apunta a los visigodos. La teoría mayoritariamente aceptada es la que sitúa su origen en la Europa continental, más concretamente de la Alemania del siglo IV. Parece ser que deriva de un rito religioso pues los alemanes tenían un palo llamado “Kegel” que utilizaban para su defensa y entrenamiento físico que la Iglesia empleó, refiriéndose a él como “el palo del mal”, para que sus feligreses en una especie de juego simbólico, derribasen el palo, lo que significaba la derrota del ateísmo y del pecado. Con el tiempo se fue modificando tanto el número de palos como el proyectil y pasó a ser una forma de entretenimiento para la soledad de los monjes en el monasterio. A la Península Ibérica llegó a través de los peregrinos que iban al Camino de Santiago, para poco a poco ir evolucionando a diferentes modalidades hasta el día de hoy.
¿Cómo se hace?
Necesitas materiales sencillos, que tienes en tu propia casa y que puedes aprovecharlos para hacer manualidades. Ten preparadas botellas de agua de plástico, pelotas de goma, bola de adorno (que utilizaremos para derribar los bolos), pinceles y pintura sintética, arena, pegamento de contacto, tijeras y rotuladores de colores.
1. Recorta la base de las pelotas para que encajen en el cuello de las botellas e introduce un poco de arena para que se mantengan en pie. 2. Después introduce las pelotas ya cortadas, en cuellos de las botellas y fíjalas con pegamento de contacto. 3. Ahora toca la parte artística: pinta y decora la base de cada bolo como más te apetezca con la pintura acrílica. 4. Además, con un trozo de tela que tengas por casa, por ejemplo restos de una cortina, forras una pelota de tamaño medio para utilizarla como la bola de tirar.
Ahora sólo falta buscar una superficie plana y un poco deslizante para lanzar la bola y ver quien tiene más puntería… Eso sí, tened cuidado de jugar en una zona de la casa donde no haya nada frágil cerca. |