¡El verano ya está aquí! Sin duda ésta es la época ideal para disfrutar con los niños en las piscinas y enseñarles la innumerable variedad de juegos que ofrece este medio. Un lugar perfecto que, además de proporcionar numerosos beneficios, te permitirá refrescarte y disfrutar de las vacaciones de la mano de tu pequeño, así que… ¡bebés al agua!
Hasta los 6 meses
Aunque es cierto que durante sus primeros meses, e incluso su primer año, el bebé no podrá jugar como puede hacerlo un niño más mayor, está demostrado que a esta edad disfrutan de igual manera en el agua, recordándoles a su estancia en el útero materno. Es aconsejable no llevar al niño a la piscina hasta que no haya cumplido los 4 meses, ya que a esta edad termina de madurar su sistema inmunológico, disminuyendo la posibilidad de resfriados e infecciones. Hasta los seis meses son aconsejables ciertos ejercicios que harán que el bebé se vaya familiarizando y cogiendo confianza en el agua. El padre o la madre deben coger al bebé por la cintura, haciendo que sus piernas queden sumergidas, e ir caminando hacia atrás mientras que se realiza un movimiento de serpentina con sus piernas. También es posible realizar inmersiones, siempre con cuidado y de forma suave, tranquila y ligera, no rápidamente. Durante esta etapa no se aconsejan los flotadores ya que el bebé coge frío fácilmente, pero caminando, ligeramente inclinado, hacia atrás puedes colocar al bebé sobre tu pecho, mirando hacia arriba, de manera que quede sólo su cabeza fuera del agua; una forma agradable para relajaros ambos.
Desde 6 meses hasta 1 año
A esta edad incrementa la variedad de ejercicios que podemos realizar con el bebé; ya no es pasivo y quiere hacer todo tipo de movimientos en el agua. Sentado en el bordillo de la piscina, podemos invitarle a saltar al agua, sujetándole de las axilas, y también enseñarle a pedalear. En esta etapa querrá explorar todo el entorno, por lo que una actividad aconsejable es, mientras le sujetamos del tronco, dejarle que persiga pelotas que floten en el agua y otros objetos, lo que le resultará muy divertido al chapotear. Es importante ir soltándose con las inmersiones, ya que pronto el bebé perderá el reflejo innato que tiene para la inmersión.
A partir del año
Cuando llega el primer año de edad, y los niños han aprendido ya a andar, es aconsejable observar cómo son fuera del agua para saber qué podemos pedirles en el medio acuático. La libertad de movimientos a partir del primer año es mayor, por lo que podemos coger al bebé de las muñecas e impulsarlo por el agua, con suavidad y un ritmo ligero. Ya podéis hacer inmersiones los dos juntos, e incluso deberíamos enseñarles a entrar y salir de la piscina, y agarrarse por sí solos al bordillo. Si siente que le sujetamos fuertemente, se sentirá seguro y no querrá agarrarse, por lo que para conseguirlo deberemos sostenerle ligeramente.
A partir de los 2-3 años
Para los niños de esta edad existen gran variedad de flotadores que les permitirán realizar cualquier tipo de movimiento en el agua, aunque deben estar siempre vigilados por un adulto. Desde los manguitos, hasta las burbujas, las colchonetas o los churritos, harán que el pequeño pueda disfrutar del medio acuático a su gusto, disfrutando de pelotas y otros juguetes que podrá pasar a otros niños.
A partir de los 5-6 años
Dependiendo de la destreza y nivel de los niños a partir de estas edades se pueden realizar numerosos juegos, ya que no podrá realizar la misma actividad un niño que sabe nadar que uno que no ha aprendido todavía. Un juego que sirve para ambos, ya que se pueden cambiar sus características, es el pañuelo acuático. Uno de los niños se pone a un lado del bordillo de la piscina y los demás al otro. Éste tira algún juguete, que puede hundirse o no dependiendo del nivel de los niños, y dice dos números. Los niños que tengan esos números asignados deberán tirarse al agua a por el juguete, y el que antes lo consiga es el ganador, que pasará al otro lado de la piscina a sustituir a su compañero. Aunque durante esta etapa los niños ya empiezan a aprender a nadar, y otros ya saben perfectamente, los juegos dependerán siempre de su nivel, enseñándoles los padres los que crean más convenientes para disfrutar de un increíble día en la piscina.
Silvia ParedesFuente: “¡Bebés al agua! El placer del agua” de Noemí Suriol. (Lenoarmi).
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