También algunos padres se dirigen personal o telefónicamente a mí, para hacerme llegar sus problemas de incapacidad para educar a sus hijos, quienes a partir de una determinada edad no sólo no obedecen a la figura de los padres, sino que incluso los amenazan cuando no los golpean, solicitando el auxilio del Síndic para internar al menor en alguna institución especializada.
Otras quejas proceden de algunos padres separados por el maltrato que el otro cónyuge lleva a cabo con el hijo común, en estos casos simplemente se les asesora, ya que al estar judicializado el asunto no tenemos competencia para resolver estas cuestiones. Por lo que respecta a los educadores, sobre todo los de centros de protección y reforma, también presentan quejas ante el Síndic relativas a su situación profesional y al olvido que en algunas ocasiones padecen por parte de la administración competente. Sin embargo, además de las “quejas” que recibimos en la Institución, donde podemos pulsar mejor la preocupación de todos los colectivos que trabajan junto al menor es mediante la apertura de lo que llamamos “quejas de oficio” que nos permite abrir una investigación sin necesidad de una queja previa, sobre aquellos asuntos de candente actualidad en la que estén implicados los derechos y libertades de los menores.
TPP: ¿Cuál es el problema de la infancia que más le preocupa personalmente?
CM: Personalmente, de todos los problemas que acechan a la infancia el que más me preocupa es el de la convivencia de los menores en los centros escolares, porque creo que los dramáticos hechos recogidos por los medios de comunicación pueden ser sólo el iceberg de un problema mucho mayor, si no intervenimos todas las instituciones implicadas (educación, padres, ayuntamientos y demás agentes sociales) para evitar males mayores en un futuro próximo. |