El cuerpo de una mujer embarazada cambia de una forma muy rápida, la lordosis fisiológica (curvatura anómala de la columna hacia delante) de la zona lumbar se transforma en una hiperlordosis durante el embarazo debido a la postura que la mujer tiende a tomar. El aumento de la tripa produce un desplazamiento anterior del eje de gravedad del cuerpo, lo que provoca que haya que compensarlo mediante un incremento de la base de sustentación (separación de los pies) llevando los hombros hacia atrás y la cabeza hacia delante. Todo esto lleva a la embarazada a adoptar una serie de posturas típicas de este estado al realizar sus labores cotidianas, que pueden provocar la aparición de lumbalgias (presentes en casi todas las embarazadas), dorsalgias y cervicalgias.
La solución para luchar contra estas molestias pasa por aprender una higiene o Reeducación Postural que haga más llevadero el embarazo y que además serán de gran utilidad durante toda la vida.
De pie
No permanezcas de pie con los pies juntos, las rodillas estiradas y la curva lumbar exagerada. Así como tampoco coloques las manos en jarras sobre la zona lumbar, porque con ello se empeora el acortamiento muscular y el dolor.
La posición correcta radica en bascular la pelvis para corregir la curva lumbar e ir cambiando alternativamente el peso del cuerpo de una pierna a otra, siendo lo ideal que la pierna que no está sirviendo de apoyo esté flexionada y apoyada en un banquito que tengamos delante. De esta manera la columna rectifica de forma pasiva la curva lumbar. Provocando un estiramiento de la musculatura, reflejándola y evitando que duela.
En la calle puede resultar más difícil encontrar un punto de apoyo. Si no encuentras nada que te sirva (un escalón, un bordillo...) adelanta el pie y carga el peso sobre el otro y altérnalos.
Sentada
Lo ideal es sentarse en una silla cómoda con el trasero bien atrás para que la espalda permanezca recta. Es fundamental que las caderas y rodillas estén bien flexionadas, para hacer que la zona lumbar quede bien pegada al respaldo, para ello debes ayudarte de un banquito sobre el que colocar los pies.
Si quieres colocar un cojín, no lo pongas en la zona lumbar porque de esta manera estarías acentuando la hiperlordosis. Colócalo en la zona dorsal.
En el trabajo, cuando te sientes frente al escritorio y tengas que girar hacia un lado y otro (para acceder al ordenador, al teléfono…) debes procurar que sea la silla la que gire y no tu cuerpo. Si la silla no es giratoria, las piernas deberán acompañar el movimiento del tronco hacia los lados.
Tumbada
Boca arriba: No es la posición más adecuada que debe adoptar una embarazada y si se adopta no debe mantenerse largo tiempo, ya que el bebé comprimiría vasos sanguíneos y nervios que pueden provocar problemas circulatorios, así como edemas, calambres, etc. No obstante si se adoptas esta posición debes flexionar las caderas y rodillas (90º) para corregir de esta forma la lordosis lumbar. Puedes tumbarte en el suelo y utilizar el sofá para apoyarte. Si no tienes nada apara hacerlo, dobla las piernas y apoya los pies en el suelo. Si vas a permanecer un rato en la cama, coloca una almohada debajo de las rodillas flexionadas.
De lado izquierdo: Es la postura ideal que debe adoptar una embarazada para que se beneficie el retorno venoso. Adelanta una pierna doblando la rodilla y apóyala sobre una almohada. La rodilla de la pierna de abajo debe estar ligeramente flexionada. Ten cuidado de no comprimir ni el brazo ni la articulación del hombro. También puedes flexionar las dos piernas juntas y colocar la almohada entre ambas.
Boca abajo: Es la posición menos recomendable para cualquier persona, esté o no embarazada, ya que acentúa la lordosis lumbar. No obstante, durante los primeros meses del embarazo se puede utilizar colocando un almohadón bajo el ombligo y desterrarlo en el momento que el volumen del abdomen aumente.
En el coche
De copiloto: Utiliza un banquito igual al que recomendamos en la posición sentada. En su defecto flexiona y sube una pierna al propio asiento y altérnala con la otra.
Conduciendo: Colócate a una distancia adecuada del volante y los mandos para no tener que tirar de la espalda cuando tengas que utilizar los pedales, es decir, tienes que notar que el movimiento nace de la cadera y no de la espalda.
Para subir y bajar del coche imagínate que llevas una minifalda ceñida, es decir, para subir siéntate primero en el asiento con el cuerpo y piernas orientadas hacia fuera y después gira el cuerpo introduciendo ambas piernas juntas, y para bajar hazlo al contrario, gira primero el cuerpo y ambas piernas hacia fuera y después levántate.
Levantarse de la silla
Ten en cuenta que cuanto más baja sea la silla sobre la que te vas a sentar, mayor será el esfuerzo que deberás hacer para levantarte. Cuando estés sentada coloca los pies juntos debajo de las rodillas (ni adelantadas, ni debajo del asiento) y levántate haciendo fuerza con las rodillas, empujando con la cabeza hacia delante (curvando el tronco) y luego hacia arriba, con el cuerpo simétrico.
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