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¿Qué es un embarazo molar? |
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento consiste básicamente en extraer todo el tejido molar del útero para evitar que se desarrolle un cáncer a causa del embarazo malogrado. Por lo general, esto se realiza mediante un procedimiento llamado curetaje de succión (D&C), con anestesia total. Ocasionalmente, si la masa de quistes es grande y la mujer ha decidido que no desea tener más embarazos, puede practicarse una histerectomía (extirpación quirúrgica del útero).
Para controlar el posible desarrollo de un cáncer, el médico vuelve a medir la concentración de hCG después de la operación. Si ha bajado a cero, por lo general la mujer no necesita tratamiento adicional. Sin embargo, el médico seguirá supervisando las concentraciones de hCG durante seis meses a un año para asegurarse de que no quede tejido molar.
¿Es frecuente que se produzca un cáncer?
Después del vaciado del útero, aproximadamente el 20% de las moles completas y menos del 5% de las moles parciales persisten y el tejido anormal restante puede seguir creciendo. Esta condición se denomina trastorno trofoblástico gestacional persistente (GTD). El tratamiento con uno o más medicamentos para el cáncer cura esta enfermedad casi en un 100%.
En raras ocasiones, una forma cancerígena del GTD, denominada coriocarcinoma, se desarrolla y se extiende a otros órganos. El uso de varios medicamentos para el cáncer trata con éxito este tipo de tumor.
¿Cuándo me puedo volver a quedar embarazada?
Una mujer que haya tenido un embarazo molar no debe quedar embarazada durante seis meses a un año, puesto que un embarazo dificultaría la supervisión de las concentraciones de hCG.
Las perspectivas de tener un futuro embarazo son buenas. El riesgo de que se desarrolle una mole en un embarazo posterior es sólo del 1 al 2 por ciento.
Una vez superado el dolor por la pérdida del embarazo, y si las pruebas de hCG no presentan complicaciones, la mujer puede volver a intentar quedarse embarazada.
¿Se puede evitar?
Los embarazos molares pueden ser originados por una deficiente alimentación carente de proteínas, la cual también podría causar defectos en la ovulación. Algunos estudios científicos han demostrado que consumir mucha cantidad de proteínas de origen animal y vitamina A, a través del consumo de vegetales de hoja verde y amarilla y de frutas de cáscara amarilla, podría ayudar a reducir la incidencia de desarrollar embarazos molares.
Redacción: Irene García. |
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