Cómo sobrellevarlas Estar embarazada puede ser uno de los momentos más bonitos de tu vida; muchas mujeres lo definen como un regalo, pero probablemente porque en su paquete no venían incluidos otros extras: náuseas, vómitos, calambres, dolores de cabeza, varices… Tal vez tú sí sufras alguno o todos los denominados males menores del embarazo (llamados así seguramente por alguien que nunca estuvo embarazada). Descubre cuáles son los más comunes y qué hacer para prevenirlos o minimizar su aparición
Náuseas
Las náuseas, mal llamadas matutinas (o si no que se lo pregunten a muchas embarazadas) pueden aparecer en cualquier momento del día, aunque suelen ser más comunes al levantarse y entre la 5ª y la 12ª semana, si bien también hay mujeres que las padecen durante los nueve meses.
Son más frecuentes al incorporarte con el estómago vacío, de modo que antes de levantarte de la cama toma algo ligero. Lo más recomendable es comer pequeñas cantidades de alimentos con carbohidratos fáciles de digerir. ¡El jengibre puede ser también tu gran aliado!
Estreñimiento y ardores de estómago
A medida que tu embarazo avanza, tu aparato digestivo te la jugará en repetidas ocasiones Los ardores de estómago y el estreñimiento estarán presentes a lo largo de la gestación. Esto se debe a que ciertas hormonas del embarazo hacen disminuir la actividad del intestino, lo que causa estreñimiento. La mejor forma de prevenirlo es tomando alimentos ricos en fibra a diario. Bebe mucho líquido ya que contribuye a que el alimento baje mejor por el tracto digestivo. El ejercicio físico estimula la actividad del aparato digestivo, así que dedica al menos veinte minutos al día a ponerte en forma.
Las hormonas y la presión del feto son, una vez más, los responsables de que sufras también acidez de estómago. Intenta aliviarla ingiriendo pocas cantidades de comidas varias veces al día y abstente de comidas grasas, picantes y ácidas. No te tumbes después de comer, pues puede estimular el reflujo de los ácidos. Por el contrario caminar te ayudará a mejorar la digestión. Cuando tengas acidez de estómago, siéntate recta y mastica una galleta salada para neutralizar el ácido.
Hemorroides
Son causadas por el peso del útero y agravadas por un estreñimiento común y frecuente en este estado. Además, desgraciadamente no tienden a remitir, sino que se corre el peligro de que aumenten durante el parto. Para evitar este sufrimiento silencioso combate el estreñimiento tomando mucha fibra, comiendo a menudo verduras, frutas, pan de salvado, cereales, etc. y bebiendo zumo natural de frutas. Suprime la cocina picante o la que tenga especias y para la higiene íntima elige productos sin jabón mejor que las soluciones antisépticas, demasiado irritantes.
Picores
Durante el embarazo el volumen de tu cuerpo aumentará notablemente y tu piel no se va a quedar atrás. Ésta se estira con tu cuerpo, pudiendo provocar picores en la epidermis. Para calmarlos hidrata bien tu piel con cremas o lociones específicas. Si el picor es fuerte, consulta a tu médico, porque puede tratarse de alguna patología.
Calambres nocturnos
No se sabe a ciencia cierta qué provoca los calambres. Quizá esté relacionado con el nivel de calcio o de magnesio o la fatiga unida a la retención de líquidos o bien se deba a la ralentización de la circulación sanguínea; lo cierto es que los calambres, principalmente nocturnos y sobre todo en las extremidades inferiores, son relativamente frecuentes en el tercer trimestre. Para prevenirlos evita estar sentada durante mucho tiempo y realiza movimientos suaves. Los esfuerzos muy violentos pueden desencadenar contracturas musculares. Para calmar el dolor, apoya el pie en el suelo y anda descalza, a continuación masajea el músculo afectado.
Hinchazón
La retención de líquidos puede hacer que tus manos y pies se hinchen. Beber mucha agua no favorecerá que retengas más líquido, todo lo contrario. Así que procura tomar al menos 6 vasos al día. Para disminuir la hinchazón, eleva las manos por encima de la cabeza y descansa con los pies en alto. Tus pechos también se hincharán considerablemente, y pueden llegar a dolerte o cuanto menos incomodarte. A partir del cuarto mes esta hinchazón suele disminuir. Utiliza sujetadores adecuados que mantengan el pecho en su sitio hasta el final del embarazo.
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