De repente llega una mañana en la que abres la puerta de tu vestidor y te das cuenta de que nada de lo que hay dentro te sirve. Hace ya un par de semanas que ibas con el botón del pantalón desabrochado, ocultándolo bajo la camisa, pero ahora la situación es crítica: ya no es el botón el único que se resiste a cerrarse, ahora la cremallera también se ha aliado en el boicot
Sudando tras el titánico e inútil esfuerzo de intentar meter tu barriga de 4 meses en unos vaqueros de la talla 38, echas un vistazo desesperado a tu fondo de armario para corroborar que la situación ha alcanzado el nivel de alerta roja. Llamas a tu mejor amiga para que acuda de inmediato a tu rescate. ¡Ir de compras ya no es un capricho sino una necesidad vital!
Antes de salir corriendo en busca de modelitos premamá tan rápido como la hinchazón de tus pies te lo permita debes tener en cuenta una serie de consejos a la hora de elegirla.
Afortunadamente atrás quedaron los tiempos en los que moda y embarazo parecían enemigos irreconciliables. Los enormes petos vaqueros, las camisolas y los anchos vestidos diseñados para disimular la barriga -sin ningún éxito- pasaron a la historia, para dar paso a una ropa más acorde a los tiempos que corren, en el que las prendas muestran con orgullo los kilos de más.
Sin embargo tampoco es oro todo lo que reluce y el hecho de que hoy el embarazo permita, vestirse en concordancia con la moda, no debe servir de excusa para sacrificar la comodidad.
Los imprescindibles
Ante todo debes buscar el bienestar. Opta por prendas ligeras, holgadas, hechas de fibras naturales, como el algodón, que facilite la transpiración, ya que durante el embarazo sudarás más de lo habitual. Por esa misma razón es conveniente llevar varias capas, para poder deshacerte de la ropa a medida que vayas entrando en calor. Si lleva elásticos, asegúrate de que sean suaves y no aprieten, especialmente si están a la altura de la barriga; del mismo modo, la cintura de la prenda debe quedar por encima de ésta.
Elige ropa que se vaya adaptando al aumento progresivo del abdomen.
También para la línea premamá debes contar con unas prendas imprescindibles para tu fondo de armario. Hoy en día existen en el mercado muchas cadenas y marcas con una estupenda oferta en moda para futuras mamás, al alcance de todos los bolsillos. Te aconsejamos que no trates de camuflar la tripa bajo ropa demasiado grande y ancha. Invierte por ejemplo, en una chaqueta de traje corta. ¡Verás como te favorecen mucho más! Las chaquetas de punto cruzadas han vuelto con fuerza, ¿por qué no lo aprovechas? Realzarán tu voluptuoso pecho a la vez que mantienen caliente la barriga y a tu bebé. Además si es de las que se atan podrás cerrártela o abrirla a medida que vaya creciendo tu tripa. Aprovecha el tirón de los leggings y las mallas elásticas combinados con tops y camisetas largas. Nunca, desde los ochenta habían tenido tanto éxito. Podrás ir a la moda sin renunciar a la comodidad.
Aprovecha las rebajas de moda premamá para comprarte básicos que puedan servirte desde el principio hasta el fin del embarazo.
Para las más atrevidas
Si además de estar encantada con tu embarazo quieres publicarlo a los cuatro vientos, hazte con una camiseta con mensaje. Existen varias en el mercado con textos alusivos a tu nuevo estado: “Bebé a bordo”, “¿Niño o niña?” “Estoy embarazada, no gorda”, “Futura mamá feliz”, etc. No dudes en ponerte complementos y accesorios que resalten tu nueva figura y ensalcen tu tripa. Los cinturones están permitidos, siempre que no pesen mucho y te aprieten demasiado.
En lo concerniente al calzado sólo una palabra: comodidad. Utilízalos anchos y planos o con medio tacón. Recuerda que las botas no son muy recomendables en estos casos ya que tus piernas se hincharán y a medida que avance el día se resentirán de la presión.
La lencería
La ropa interior será una de las prendas que deberás renovar con mayor frecuencia. Necesitarás al menos tres sujetadores, de algodón preferiblemente, que sujeten bien y te recojan el pecho, manteniéndolo en la posición adecuada. Los tirantes deben ser anchos, con un elástico suave y ajustable. Fíjate que lleve una banda en el margen inferior.
Descarta por una temporada los que tengan aros (debido a la presión que ejercen podrían provocar la obstrucción de los conductos de leche). No olvides que la única función del sujetador durante estos nueve meses es reducir las molestias de los pechos, evitar la flacidez de los tejidos y aliviar las dolencias cervicales.
En cuanto a las braguitas, pueden ser altas que recojan el abdomen o bajas, pero en ambos casos opta por aquellas que sean suaves y no te opriman la cintura, ni la parte superior de los muslos.
A partir del 4º o 5º mes, si usas medias, éstas deberán ser especiales, en las que la cintura llegue por encima de la barriga y estén diseñadas para facilitar la circulación de las piernas.
¿Tengo que usar faja?
Probablemente ya estés con los ojos abiertos como platos totalmente horrorizada preguntándote si no estábamos hablando de moda. Pues bien, aunque no sea una prenda muy favorecedora, tiene múltiples beneficios y seguro que te será muy útil a partir del 5º y 6º mes, cuando el tamaño del vientre sea considerable. Las fajas para embarazo son especiales, tienen refuerzos en la zona del bajo vientre y en los riñones. Se recomienda su uso porque ayuda a soportar el peso del feto, disminuyendo así las molestias de esa zona.
¿Y para dormir?
La comodidad debe ser prioritaria más que nunca. Ya sea pijama o camisón, elígelos holgados y los camisones no excesivamente largos.
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