Ya están aquí las Navidades y tienes programado aquel viaje soñado, aunque cuando lo reservaste no sabías que estarías embarazada en estas fechas y ahora no quieres cancelar tus ansiadas vacaciones; ni tampoco el viaje a casa de tus padres con los que pensabais pasar la Nochebuena, simplemente por el hecho de que una barriga se interponga en tu camino.
Pues no tienes por qué preocuparte: hoy en día, en la mayoría de los casos, es posible viajar hasta (casi) la fecha prevista para el parto. Actualmente la mayoría de los medios de transporte transcurren con mucha seguridad, mejores facilidades y comodidad. A continuación encontrarás unos consejos muy útiles, para que, vayas como vayas, sepas cuándo, cómo, dónde y qué cuidados tener cuando planees hacer un viaje, ya sea a Cádiz, a Estados Unidos o al lejano Oriente.
Antes de partir
Para comenzar nada mejor que consultar a tu médico tu caso particular. Él seguramente te ayudará a decidir. Conoce tu embarazo y sabrá mejor que nadie si está contraindicado el viaje.
Si tu destino es tropical (África, Asia o Latinoamérica) deberás informarte de las medidas preventivas a adoptar antes, durante y después del viaje. Tendrás que saber qué vacunas debes ponerte, si es necesario hacer una profilaxis y cuál. Las vacunas contra enfermedades relacionadas con ciertos destinos turísticos como la hepatitis A, el tifus o la fiebre amarilla son aconsejables ponérselas antes del embarazo; siempre es mejor prevenir para evitar riesgos innecesarios. Averigua de qué tipo de servicios sanitarios dispone tu destino y asegúrate de que haya un hospital cercano a tu alojamiento, por si necesitaras ir en cualquier momento. No te olvides de llevar todos los documentos contigo (la tarjeta sanitaria, historial de embarazo, etc.) Tampoco está de más comprobar si tu seguro de viajes cubre el embarazo.
Infórmate en cuanto a higiene personal, sobre la calidad del agua y de los alimentos. Toma medidas para la exposición solar, las temperaturas extremas y la altitud.
Deberás conocer también, antes de emprender tu viaje, la calidad de la asistencia médica y de la seguridad en el destino y qué botiquín debes llevar contigo.
¿Cuál es la mejor etapa del embarazo para viajar?
El mejor momento del embarazo para viajar es entre las semanas 14ª y 28ª. Por un lado las náuseas, los vómitos y la somnolencia habrán pasado. Por otro, la hinchazón de piernas todavía no habrá comenzado y en vista de que todavía no tendrás una barriga enorme, aún conservarás la agilidad física y la energía suficiente para pegarte grandes caminatas. También durante este periodo se soporta mejor estar sentada durante horas, una postura que exigen prácticamente todos los viajes. Aunque lo hagas en avión, en tren o en barco podrás levantarte y andar un poco.
¿Cuándo está contraindicado?
Hemorragias, contracciones frecuentes, cansancio acentuado, antecedentes de aborto, problemas en la placenta, etc. Existen algunos factores que pueden desaconsejar un viaje o hacer que sea necesario cambiar el medio de transporte que pensabas utilizar. Consulta a tu médico antes de embarcar, nadie mejor que él conoce tus problemas de salud y la evolución de tu embarazo.
¿Dónde puedo viajar?
Prácticamente a cualquier lugar. Aunque antes de que trates de emular a Phileas Fogg te conviene saber que algunos destinos suponen riesgos elevados no sólo para una embarazada, sino para cualquier viajero: deficientes condiciones sanitarias, enfermedades endémicas, conflictos políticos y sociales, clima muy diferente al que estás habituada, etc. Al planear un viaje a un lugar con gran altitud (más de 2500 metros) o países con temperaturas extremas, cuenta con algunos días de adaptación a estas nuevas condiciones de presión o de temperatura.
¿En qué medio de transporte?
TREN: Es uno de los medios de transporte más aconsejables para las embarazadas. Hay muchos servicios y hasta un vagón-cafetería. Para viajes largos es la mejor opción. Los espacios son amplios y podrás pasear por los pasillos cómodamente sin perder el equilibrio. Eso sí, pon atención al subir y bajar las escaleras del vagón.
BARCO: La mayoría de las líneas marítimas que ofertan cruceros no te permitirán viajar a menos que hayas cumplido la semana 26ª de embarazo. Antes de reservar los billetes, infórmate bien de todas las normas y prohibiciones que aplica la compañía y averigua con qué tipo de cobertura médica puedes contar a bordo. Si tienes planeado un crucero y nunca has navegado en barco, ni siquiera en uno a remos, tal vez no sea buena idea hacerlo por primera vez ahora que estás embarazada, especialmente si la embarcación es pequeña, ya que te marearás con facilidad. Si además te afectan mucho las náuseas matutinas, la combinación puede ser fatal. Si no te queda más remedio que navegar y temes a los mareos, toma nota: • Las muñequeras de acupresión pueden serte muy útiles. • Fijar la vista en un punto del horizonte también podrá ayudarte. • Los barcos de mayor tamaño son más estables y por lo tanto te marearás menos. • Una vez a bordo intenta buscar un camarote cerca del centro del barco ya que es el punto donde menos movimiento hay.
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