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¡Me voy de viaje! ¿Embarazada? |
AVIÓN: La política de las líneas aéreas suele discrepar en el tema del embarazo y los viajes en avión. Infórmate bien antes de hacer una reserva. La mayoría de las compañías te pedirán un certificado médico que informe de la etapa gestacional en la que te encuentras en el momento de vuelo, la fecha prevista del parto y si no existen contraindicaciones para volar. Nadie está exento de las normas de seguridad de los aeropuertos, así que no podrás eludir pasar por el detector de metales alegando tu estado. Pero no temas, no provoca ningún daño al feto y los rayos X solamente se utilizan para escanear los equipajes, por lo que a tu bebé no le pasará nada. Si compras los billetes con antelación, escoge tu asiento de pasillo en la cabecera del avión, que siempre tienen más espacio o bien los que están justo al lado de las puertas de emergencia. Tendrás libertad para las piernas y podrás levantarte las veces que quieras sin molestar a quien se siente a tu lado. No te olvides de pedir un almohadón a la azafata antes de despegar. Colócatelo en la zona lumbar para estar más cómoda. Asegúrate de que tu cinturón esté siempre bien abrochado a la altura de la pelvis, sobre las piernas y siempre debajo del abdomen.
Los viajes largos y los embarazos se han asociado con un mayor riesgo de trombosis y embolias. Puedes disminuir el peligro siguiendo estas indicaciones: • Utiliza medias de descanso, elásticas. Existen unas especialmente diseñadas para prevenir la aparición de varices. • Lleva calzado ligero y cómodo. Preferiblemente sin tacón, sin cordones y fáciles de descalzar. • Elige ropa holgada y ligera, que no te apriete. • Levántate del asiento al menos cada hora y camina por el pasillo. • Bebe gran cantidad de agua y líquidos durante el viaje para paliar la sequedad del avión y evitar la deshidratación. Te aconsejamos que te lleves tu propia botella, para no tener que recurrir constantemente a la azafata.
COCHE: Es quizás el transporte más recomendable, incluso más que el tren, para viajar tanto al principio como al final del embarazo. Siempre que el trayecto diario sea menor de seis horas y viajes por autopista o carreteras en buen estado. Para empezar, puedes parar cuando te apetezca y ajustar el asiento a tu antojo. El cinturón de seguridad significa eso mismo: seguridad, para ti y para el bebé. En caso de accidente un cinturón bien colocado puede suponer la supervivencia de madre e hijo. Así que no prescindas nunca de él. Colócalo de forma que no te apriete mucho: la banda superior debe cruzar el hombro y pasar entre el pecho y sobre el abdomen. La cinta inferior deberá colocarse lo más abajo posible, entre la parte inferior del abdomen y sobre las piernas. Deja distancia suficiente entre el airbag y tú, pero no lo desactives. En caso de accidente la protección que te confiere a ti y al bebé, compensa cualquier otro riesgo posible asociado a su uso. Efectúa paradas cada dos horas y aprovecha para salir del coche y andar un poco, así como realizar movimientos de estiramiento y descompresión de la columna y articulaciones, beber líquido e ir al baño. Todo esto es posible en una parada de 15 a 30 minutos.
Mamá al volante: Debes tomar precauciones adicionales, pues puedes sufrir algún que otro malestar (náuseas, vértigos, cansancio…) que pueden alterar tu conducción. Ten en cuenta también que al final del embarazo realizar algunas maniobras es más delicado. Antes de iniciar el viaje aparta el asiento lo más posible. Algunos coches te permiten adaptar el asiento en la zona lumbar, pero si este no es tu caso puedes sustituirlo poniéndote un almohadón en las lumbares. ¡Seguro que haces el viaje mucho más cómoda! Procura hacer siempre las paradas necesarias para descansar (cada 2 horas). Como bien sabes, la fatiga y la sensación de sueño son típicas de la primera fase del embarazo, si a esto le sumamos la somnolencia y el cansancio provocados por la conducción prolongada, ya tienes motivos más que suficientes para hacer las paradas reglamentarias.
AUTOCAR: En el caso de optar por este medio también tendrás la posibilidad de efectuar pequeñas paradas, pero con un pequeño inconveniente: no lo decides tú, sino que están programadas por la empresa del autobús. Además también tiene otras desventajas: los espacios entre los asientos suelen ser muy pequeños. El lugar para andar también es muy limitado y los vaivenes, los frenazos y los arranques bruscos pueden hacerte perder el equilibrio si te levantas.
¿Qué me pongo?
Antes muerta que incómoda. Éste debería ser tu lema cada vez que emprendieses un viaje. Es muy importante ir preparada para los cambios bruscos de temperatura, ya que en un breve espacio de tiempo pasarás de un lugar frío (estaciones, aeropuertos con aire acondicionado, lugares al aire libre…) a otro más caluroso y cargado (andenes de estación, cafeterías, pasarelas de los aviones, etc.) Para sobrellevar todo esto te recomendamos que te pongas varias capas de ropa. Los tejidos que transpiran bien, como el algodón, son los más aconsejables para viajar. Si vas a sitios calurosos y con sol lleva un gorro y crema solar para protegerte de las radiaciones. Procura no ir nunca demasiado abrigada, los sofocos no son saludables. Los flotadores para apoyar los pies son estupendos, sobre todo si tienes los pies hinchados. Utiliza siempre calzado plano de suela ancha por ser los más cómodos y seguros. Y si quieres evitar patinar por el suelo del aeropuerto, lleva siempre zapatos con suela de goma o antideslizante.
Un último consejo… Si viajas al extranjero trata de aprender como se dice embarazada en la lengua del país. Puede ser de gran utilidad si tienes que advertirlo.
Redacción: Lola García-Amado Fuentes: Maravillosamente embarazada. Lynn Huggins-Cooper. Ed. Nowtilus. Concepción y embarazo a partir de los 35. Laura Goetzl. Ed. Pearson Alhambra. |
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