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¿Estresada por el embarazo? |
¿Sufres estrés crónico?
Si respondes afirmativamente a varias de las siguientes preguntas, podría indicar un estado de estrés crónico que hace falta controlar.
- ¿Te cuesta dormir? - ¿Te sientes inquieta por las noches? - ¿Te despiertas de madrugada, para descubrir que no puedes volver a dormir? - ¿Te cuesta relajarte cuando tienes tiempo libre? - ¿Te sientes nerviosa e inquieta cuando intentas relajarte? - ¿Sufres indigestión? - ¿Sufres pequeñas náuseas a menudo? - ¿Te mueres por el café o algún otro estimulante? - ¿Te olvidas de qué ibas a buscar ahora mismo? - ¿Te sientes con frecuencia gruñona, cansada o irritable? - ¿Eres propensa a las lágrimas?
¿Qué hacer?
Así que, ¿cómo saber si tu sistema está desequilibrado? Deberás vigilar de cerca tu estilo de vida e identificar los aspectos potencialmente problemáticos. Por ejemplo, ¿tu carga de trabajo es demasiado grande? Si es así, piensa en recortarla. Aprende a reducir tus niveles de estrés, conservar tus energías y tomarte tiempo libre cada vez que puedas.
1- Planifica. Debes administrar tu tiempo para no sentirte agobiada con todas tus obligaciones. Organiza los domingos las actividades de la semana: cuándo ir al médico, a comprar, quedar con familiares o amigos… A medida que vaya avanzando el embarazo te encontrarás más agotada: realiza las tareas imprescindibles y delega en tu pareja o familiares aquellas menos importantes. No pasa nada si los cristales permanecen sucios un par de semanas. Debes planificar también tiempos de descanso y de ocio.
2- Infórmate. Empápate de todos los conocimientos posibles sobre el embarazo: qué ocurre, por qué, cuándo… Si estás preparada para todo lo que vaya pasando durante el embarazo, evitarás sorpresas o sustos que pueden suponer un estrés en tu vida.
3- Sé realista en el trabajo. No intentes hacerlo todo tu sola ni seguir con el ritmo de trabajo anterior, ya que a medida que avance la gestación, habrá momentos en que el cansancio te pueda. Evita las horas extra, viajes largos, reuniones a horas intempestivas, etc. Planifica las tareas primordiales y deja para otro momento aquellas que no corren prisa.
4- Cuida tu salud. Una alimentación sana tiende a aumentar la sensación de bienestar. Evita el azúcar en exceso y las comidas grasas, que crean sensación de pesadez y cansancio. Come alimentos frescos: frutas, verduras, pescados, yogures. Bebe mucha agua y concédete un capricho de vez en cuando: esos gustazos también repercuten de forma positiva en el estado de ánimo.
5- Busca apoyo en tu familia. No dudes en pedir ayuda y consejo a tus familiares, pareja o amigos. Comparte todo aquello que te preocupa y delega en ellos cuando no puedas más.
Pequeños trucos…
-Comer de forma sana y regular y beber mucha agua.-Descansar cuando tu cuerpo lo necesite.-Hacer ejercicio (siempre que tu médico no indique lo contrario). -Relajarse haciendo meditación, escuchando música o escribiendo un diario.-Evitar las personas y situaciones que causen estrés, siempre que sea posible. -Asistir a todas tus citas de cuidados prenatales. Esto te dará la tranquilidad de saber que todo está bien con tu bebé.FUENTE: El cuidado del bebé antes del nacimiento, Zita West. Redacción: Irene García.
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