Además de la amenorrea (ausencia del ciclo menstrual), las mujeres pueden percibir una serie de cambios en su cuerpo indicativos del embarazo. La magnitud de estos síntomas dependerá de cada mujer, así como la aparición de unos u otros, ya que cada cuerpo es un mundo y reacciona de una manera diferente. Asimismo, los síntomas característicos suelen ser más notorios en el primer embarazo de la mujer que en los posteriores. Pero si notas unos cuantos de ellos, probablemente sí estés embarazada. A continuación repasamos los más frecuentes.
Amenorrea
Este es el síntoma más conocido y el más fácil de notar. Sin embargo, hay que tener cuidado con él, ya que la ausencia de sangrado menstrual no tiene porqué significar necesariamente un embarazo. Otras causas posibles son aumento o pérdida de peso, problemas hormonales, tensión, estrés, estar amamantando, suspensión de las píldoras o inyecciones anticonceptivas.
Cansancio y sueño
Está estrechamente vinculado con la presencia de hormonas del embarazo como la progesterona y la gonadotrofina coriónica. Además, tu cuerpo está "fabricando una nueva vida" y por esta razón el gasto energético es mucho mayor. Usualmente la fatiga se presenta durante el primer trimestre. Este estado de cansancio favorece que la embarazada pase más tiempo durmiendo y descansando, algo muy bueno para la marcha del embarazo.
Pequeño sangrado vaginal
El sangrado de color rosado o amarronado sin dolor puede corresponder a la implantación del huevo en el útero seis días después de haber sido fertilizado. Si el sangrado aparece conjuntamente con dolores o en mayor cantidad consulta a tu médico.
Náuseas y vómitos
Este síntoma típico del embarazo y que se suele ver en algunas películas, también está ligado estrechamente al incremento de las hormonas progesterona y gonadotrofina coriónica, al rápido ensanchamiento de los músculos uterinos, a un exceso de ácido en el estómago y una mayor sensibilidad del sentido del olfato. El malestar matutino comienza, por lo general, de dos a ocho semanas después de la concepción.
Mayor percepción de olores
El aumento de las hormonas del embarazo también te puede dar una mayor percepción olfativa. Tal vez prestes más atención a los olores que antes pasaban desapercibidos.
Apetencia o repulsión de ciertos alimentos
Aparece como consecuencia de cambios sensoriales y por la producción de la hormona gonadotrofina coriónica. Es la explicación científica de los conocidos "antojos". Puede que tengas ganas de comer ciertos alimentos, como también rechazo por otros.
Disminución de la tensión arterial
La relajación de la pared de los vasos sanguíneos, por la presencia de las hormonas propias del embarazo, determina su dilatación y en consecuencia el descenso de la presión.
Mareos y desmayos
Pueden aparecer mareos y/o desmayos como consecuencia de la citada disminución de la tensión arterial por las hormonas del embarazo.
Aumento de la frecuencia miccional
Por el incremento de los líquidos corporales, como la sangre y otros fluidos, que se hacen presentes durante el embarazo, es mayor el filtrado del riñón y en consecuencia la frecuencia miccional. Además, a medida que el embarazo progresa, el tamaño del útero aumenta y la vejiga, que está en contacto íntimo con él, se congestiona determinando una necesidad de orinar frecuentemente.
Aumento de la temperatura corporal
La progesterona, hormona que es segregada en grandes cantidades por el cuerpo lúteo del ovario, determina un aumento de un grado en la temperatura habitual del cuerpo. Si llevas el registro de tu temperatura basal podrás notar que la temperatura permanece igual al día que subió como consecuencia de la ovulación.
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Aumento de tamaño del abdomen
En un embarazo menor de 12 semanas, no es debido a la presencia del útero, sino a una distensión intestinal por aire retenido.
Dolores pelvianos
Se deben a la congestión y crecimiento del útero. La sensación es similar a la proximidad de la menstruación o a los dolores que se experimentan durante la misma.
Estreñimiento y flatulencia
La progesterona determina que los procesos en el tránsito intestinal se produzcan de una manera más lenta, lo que también produce flatulencia.
Manchas en la piel
A veces la presencia de hormonas del embarazo puede provocar manchas oscuras en la piel, generalmente en la cara y las manos. Éstas desaparecerán después del parto.
Línea oscura del ombligo al pubis
Con el embarazo, las hormonas estimulan la melanina de la piel y se produce más pigmento. Por lo tanto, en el centro del abdomen comienza a aparecer una línea oscura que va del ombligo al pubis. La línea se va oscureciendo y puede llegar a verse casi negra. Sin embargo, otras posibles causas de que esta línea aparezca son un desequilibrio hormonal o que la línea no desapareció después de un embarazo anterior.
Cambios en los senos
Los senos son la parte del cuerpo que más variaciones experimentan durante el embarazo:
• Cosquilleo, hinchazón, sensibilidad al tacto o molestia. Para muchas mujeres, uno de los primeros signos del embarazo es la molestia en el pecho. Esa molestia está ocasionada por la mayor cantidad de hormonas femeninas en el cuerpo.
• Aumento del tamaño. A principios del embarazo, se acumula grasa en los senos. Las glándulas mamarias aumentan de volumen. Es posible que a las seis semanas los senos hayan crecido notablemente incluso una talla o más. El pecho seguirán creciendo en tamaño y peso durante los tres primeros meses del embarazo.
• Picazón y estrías. A medida que crecen los senos y se estira la piel, es posible que sienta picazón o vea estrías.
• Venas más grandes. Debido al aumento en el suministro de sangre a los senos, es posible que aparezcan venas azuladas debajo de la piel.
• Pezones. Los pezones oscurecen su color y pueden notarse más.
• Aréolas. Las aréolas (círculos de piel que rodean los pezones) se vuelven más oscuras y crecen. Las pequeñas glándulas de la superficie de las aréolas se elevan y se tornan irregulares. Esas irregularidades o bultitos producen una sustancia aceitosa que evita que los pezones se resquebrajen o resequen.
• Secreción. Para las semanas 12 a 14 del embarazo, algunas mujeres tienen secreciones de los senos. Esa secreción es el calostro, el líquido que nutre al bebé los primeros días después del parto antes de que los senos comiencen a producir leche. El calostro puede salir por sí solo, al masajear el seno o durante la excitación sexual. A principios del embarazo, el calostro suele ser espeso y amarillo. Al acercarse el momento del parto, se torna más pálido y casi incoloro.
Ni mareos matinales ni náuseas
De acuerdo a las investigaciones realizadas a partir de los brazaletes antimareo usados por los marineros, estos dos efectos tan molestos que acompañan a la mayoría de embarazos podrían verse reducidos o incluso desaparecer. Así se desprende de una reciente y preliminar investigación en la que se trató de evaluar la eficacia de estos brazaletes en mujeres embarazadas. Para llegar a esta conclusión, los expertos investigaron los efectos de la pulsera antimareo en un grupo de 27 mujeres que tenían una gestación de entre cinco y 22 semanas. A todas ellas se les realizó una entrevista en la que se averiguó la frecuencia y la intensidad de sus mareos y náuseas. Como resultado, los investigadores pudieron comprobar que un 31% de las mujeres que se colocaron el brazalete al principio de sentir sus náuseas dejaron de notar completamente este síntoma, mientras que en el 60% las molestias se paliaron y un 9% tuvo una ligera mejoría de las mismas. Aunque aún falta confirmar esta investigación mediante otros trabajos, todo parece indicar que estas pulseras podrían conseguir una mejora de estas típicas molestias de embarazadas.
Tests de embarazo
Pero si quieres asegurarte de que estás embarazada, lo mejor es que te hagas alguna de las pruebas diagnósticas de embarazo, los llamados tests caseros, que miden la presencia de la hormona gonadotrofina coriónica humana o hCG en la orina. La hCG es una hormona fetal no presente en la mujer si no está embarazada, su determinación confirma la existencia del embarazo. Con 1 ó 2 días de retraso menstrual puede reconocerse una concentración medible de hCG en la orina o sangre materna para confirmar o no un embarazo. De todas maneras, hay que tener en cuenta que si el test sale positivo, no hay dudas del embarazo. Pero si sale negativo, no significa necesariamente que no se esté embarazada, puede que la cantidad de hormona producida por el cuerpo aún sea inferior al nivel necesario para que se produzca la reacción.
FUENTES: Centro de Enseñanza del embarazo. Centro de Información sobre el Embarazo.
Redacción: Irene García |