No quiere que estés delante A esta edad el niño puede tener otros motivos para no querer lavarse. En esta etapa comienzan a aparecer los primeros indicios de pudor y la resistencia al baño puede no ser más que una forma de demandar autonomía y querer demostrar que ya no es un bebé y puede bañarse solo como los mayores. Impedírselo será coartar su desarrollo. Con 4 o 5 años ya puede ser capaz de asearse por sí mismo. Ayúdale si lo necesita y no le pierdas de vista, especialmente en la bañera, pero intenta favorecer su independencia si muestra interés por hacerlo solo.
Los trucos de nuestras mamás
Mi truco es que la hora del baño sea un cuento. Un día somos los piratas que van por los mares, otro día somos los bomberos que van a apagar el fuego, etc. Acompañándolo de imaginación y juegos se hace más divertido. Carmen.
Para que no le resbale agua y jabón y le entre en los ojos al aclararle la cabeza, le pongo un poco de vaselina en las cejas. María.
Para evitar la sensación de que el gel de baño está frío, mientras se llena la bañera pongo los botes en el agua, de modo que se calientan y la sensación de cambio de temperatura no es tan brusca. Sonia.
Yo cosí unos ojos, unas aletas y una cola a una esponja, lo bauticé y ahora el Sr. Pez es el encargado de darle el baño. Nata.
Mi truco es bañar a mis dos hijos juntos. Les doy pinturas a cada uno y les dejo que se pinten entre ellos. Mientras les enjabono y luego jugamos a borrar con la esponja los dibujos. Belén.
El pequeño de la casa siempre lloraba a la hora de aclararse el pelo. Así que lo que hacía era jugar con él a "Pringue", un juego de un programa infantil de televisión. Le hacía preguntas que me inventaba (unas para que acertase y otras para que fallase) y cuando fallaba le echaba agua por la cabeza diciendo ¡pringue!¡pringue! Le encantaba, se reía mucho y poco a poco se le quitó el miedo al agua en la cara. Sandra.
A mis hijos lo que mas les molesta del baño es cuando les tengo que lavar la cabeza, no les gusta la ducha; lo que hago es mojarles el pelo y aclarárselo con una regadera o una tetera de juguete, así de una forma divertida les voy mojando poco a poco el pelo y no protestan. Isabel.
A mi hija no le hacía mucha gracia el agua y para hacerle el baño más entretenido se me ha ocurrido pintarle el agua con colorantes vegetales. Cada día le doy una coloración diferente y lo asocio con lugares del mundo o los colores de los animales y se ríe un montón. Ahora le encanta ir a la selva cuando uso colorante verde, volar al cielo cuando es azul y así con cosas y colores jugamos, toma buenos hábitos y aprende cosas nuevas. María.
A mi hijo le encantan las naves espaciales, y he descubierto una forma de bañarlo sin dejar de lado sus juegos favoritos. He preparado con un poco de jabón y agua un "mejunje" para hacer pompas. Con un tubo un poco grueso hacemos pompas cuando está en la bañera. Le enjabono todo el cuerpo y de ese modo, todas las pompas se le van pegando al cuerpo sin explotar, incluso podemos hacer pompas muy grandes que cubran partes de nuestro cuerpo. A Mateo le encanta porque parece que lleva trajes espaciales y que la bañera es su nave. Nuria.
Redacción: Lola García-Amado
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