6. La piscina de los pequeños debe ser sólo para ellos, nunca compartida. Estas piscinas suelen medir 6 por 4 metros, aunque estas dimensiones no se establecen como una norma, existiendo en la actualidad de muchos tamaños y formas.
Beneficios de la natación
-Desarrollo psicomotor: Mejora la coordinación, el equilibrio y el conocimiento del espacio. Incrementa la fuerza gracias a los ejercicios musculares, haciendo que haya un desarrollo temprano de las habilidades psicomotrices tales como gatear y caminar.
-Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: Es beneficioso para la condición cardiovascular y por lo tanto, mejora la resistencia del bebé. Amplía la capacidad de su sistema respiratorio y la regulación adecuada a su circulación sanguínea.
-Relaja al niño: Los ejercicios suaves combinados con el agua a una temperatura agradable relajan al bebé, estimulan su apetito, le hacen comer y dormir mejor, y en consecuencia de eso, mejora su carácter y comportamiento.
-Refuerza su seguridad e independencia: El bebé se siente más seguro y disfruta mucho aprendiendo a nadar al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él. Incrementa su sentimiento de independencia y de autoconfianza.
-Aumenta el coeficiente intelectual: Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
-Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia. Aprenden a salir de dificultades, lo que más adelante utilizarán en el día a día para ser más autónomos.
-Ayuda a su socialización: Estimula la confianza en uno mismo y por lo tanto mejora la comunicación con los demás. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, además de aprender a compartir y realizar actividades junto a otras personas.
-Fortalece su sistema inmunológico. Son niños que no sufren tantos resfriados, otitis, etc. ya que su sistema se acostumbra a una serie de circunstancias.
Aprendiendo a nadar
A partir de los 4-5 años, dependiendo del desarrollo físico y mental del niño, ya se le puede enseñar a nadar como a un adulto, no sólo a flotar. “La mejor manera de enseñarlos es acudiendo a un centro especializado”, aconseja Isaac González del centro Lenoarmi.
Algunos trucos que nos da Isaac son:
-El papá o la mamá deben estar muy relajados y tranquilos, sobre todo con niños menores de 3 años, ya que estará apoyado sobre las manos de sus padres y, si estas manos están rígidas, el niño estará tenso y no podrá sentirse cómodo dentro del agua.
-Es importante no pedir demasiado a sus hijos, cada niño evoluciona según su ritmo normal madurativo, incluso dentro del agua, por eso es importante que no se les exija más de la cuenta ya que si no, después nos encontramos con niños que no se sienten cómodos dentro del agua y no quieren seguir realizando la actividad.
-También les puede ayudar realizar juegos donde el niño disfrute y pueda experimentar en el agua.
FUENTE: Centro Valle 36 (www.valle36.es). Centro Lenoarmi, C/ Dr. Roux, 19-21 (www.lenoarmi.com).
Redacción: Irene García.
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