Todo niño está capacitado para adquirir modales y reglas de conducta siempre y cuando sean apropiadas a su edad. Por supuesto que no puedes esperar que un bebé de 18 meses se comporte perfectamente las 24 horas del día, pero sí puedes inculcarles buena educación desde muy temprano, de modo que puedas ir asentando los cimientos para unas positivas relaciones interpersonales. Te mostramos cómo puedes hacerlo a cada edad
De 1 a 2 años
Los bebés y niños menores de 18 meses pueden empezar comprendiendo las reglas básicas de la educación. Probablemente no entenderán totalmente lo que les estás enseñando pero puedes empezar llevando cabo lo siguiente:
Practica en un contexto
Considerar los sentimientos de los demás es la raíz de la buena educación. Puedes explicarle a tu hijo que cuando ayudas, por ejemplo, al vecino a buscar las llaves que se le han perdido, él se sentirá bien y tú también. Muéstrale también lo educadas que son las personas que tenéis alrededor: la cajera en el súper al saludar y dar las gracias. El vendedor de periódicos al dar los buenos días y hacerle una carantoña, etc. Poco a poco irá empapándose sin darse cuenta de estos valores.
Ten en cuenta su carácter
Hay niños que cuando empiezan a balbucear sus primeras palabras disfrutan saludando a todo aquel que pase por su camino, otros por el contrario, son más reacios a mostrarse cariñosos o simplemente son más tímidos. Debes tener en cuenta la personalidad de tu hijo y si no se siente cómodo siendo el centro de atención, quizá exprese su agradecimiento susurrando cabizbajo un gracias. Lo importante es que haya captado el mensaje.
En la mesa
Los niños menores de 1 año aún no tienen la habilidad de poner en práctica todas las normas de etiqueta en la mesa. Así que al principio no seas demasiado exigente. Comienza enseñándole una sola norma y repítela a menudo. Por ejemplo: “Cuando comemos lo hacemos sentados a la mesa”. Cuando la haya adquirido introduce nuevas reglas de una en una.
De 2 a 4 años
A esta edad los niños han desarrollado su memoria y su lenguaje y tienen un mayor control de sus impulsos, lo que significa que les resultará más sencillo aprehender buenos modales.
Actúa si es necesario
Si tu hijo, por ejemplo, le ha cogido sin su permiso un juguete a otro niño en el parque, debes intervenir y pedirle que lo devuelva. Si no accede, adviértele de las consecuencias que acarreará su comportamiento. No le hagas ver que puede elegir (¿Quieres devolverle el juguete?), simplemente dale la orden.
Compáralo con sus personajes favoritos
Ponle ejemplos de su “mundo”, lo entenderá mejor. Cuando tu hija se niegue a pedir perdón compárale con alguien que “conozca” bien: “Te estás comportando como las hermanastras de Cenicienta”. Con estos símiles sabrá enseguida a qué te refieres.
Elógiale
Si tu pequeño te pide algo “por favor” sin que se lo hayas dicho, alaba sus modales y recompénsale con lo que te haya pedido (dentro de lo posible, claro). Alrededor de los 3 años debe ser capaz de pedir las cosas por favor y dar las gracias cuando lo obtenga.
Refuerza jugando
Recordar las normas de educación mientras juegas con tus hijos es una buena forma de afianzar lo aprendido. Jugad por ejemplo a que estáis en un restaurante, colocándoos la servilleta en el regazo, pidiendo la carta por favor o saludando al resto de comensales (aunque sean de peluche y tengan un aire a Shrek…).
Supervísale
Los niños aprenden a base de repetir, así que debes estar preparado para ejercer de policía de la educación en todo momento. No debes confiarte y si detectas algún problema, no dudes en ejercer tu autoridad paternal.
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