Un día tu hijo de 18 meses puede sorprenderte mascullando palabras o haciendo ruidos extraños mientras le creías dormido. No te alarmes, pero tampoco lo pases por alto. Algunos factores que afectan a muchos niños al principio de su vida pueden interferir en el sueño
Al igual que los adultos, los niños pasan por varias fases de sueño cada noche La transición entre estas fases puede hacer que un niño se despierte parcialmente. Estos momentos son susceptibles de varias formas de alteraciones de sueño
Rechina los dientes
Aunque muchos adultos rechinan los dientes mientras duermen, el problema suele ser más común entre los niños. Si bien en las personas mayores el origen se asocia a estados de nerviosismo o ansiedad, en los niños se trata de un hábito del desarrollo que en la mayoría de los casos desaparece con el tiempo.
El bruxismo, que así se llama esta conducta de apretar y rechinar los dientes, es de carácter genético y no hace excepciones por razón de sexo, aunque es más común en niños con pequeñas anomalías dentales.
El pequeño frota los dientes superiores contra los inferiores durante cortos periodos de tiempo, (de 5 a 15 segundos), este rozamiento puede provocar un ruido audible, que no tiene que preocuparnos a no ser que dure mucho tiempo. A corto plazo puede causar dolor en los músculos faciales y dolor de cabeza, lo que puede interferir en el sueño del bebé
¿Qué hacer?
Si el problema persiste o afecta al sueño del pequeño conviene consultar al odontopediatra, quien probablemente convenga la posibilidad de colocarle por la noche una férula protectora para evitar el desgaste de los dientes.
Si crees que la causa es la ansiedad, no dejes de buscar la razón que está originando ese estrés. (Cambio de domicilio, entrada en la guardería, nueva cuidadora, etc.)
Habla dormido
Muchas son las personas que murmuran palabras, frases e incluso conversaciones enteras mientras duermen y rara vez indican un trastorno. Los niños son más propensos a hablar y farfullar por la noche, ya que las áreas del lenguaje de su cerebro sufren una gran estimulación y están en pleno proceso de maduración, sobre todo en los primeros años de su vida; generalmente se inicia a partir de los 20 meses. Sin embargo poco se puede hacer en estos casos, salvo asegurarse que el niño duerme lo suficiente, ya que muchas veces esta alteración se agrava con la falta de sueño.
Ronca
Los ronquidos pueden ser un indicio de una apnea obstructiva, esto es, un síntoma de obstrucción de las vías respiratorias, que interrumpe la respiración normal.
En los adultos las causas son diferentes a las infantiles. Una de ellas es el exceso de grasa alrededor del cuello que comprime las vías respiratorias provocando el ruido característico al respirar, aunque este motivo también se está haciendo más habitual en los niños, debido al aumento de la obesidad infantil. Sin embargo, es probable que los ronquidos en los niños los causen otros trastornos, entre ellos las amígdalas superiores, una infección de las vías hipertróficas, la alergia al polen, una faringe estrecha, etc.
Por lo tanto si tu hijo ronca habitualmente es recomendable consultarlo con el pediatra.
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