Mes a mes
De 0 a 2 meses: El niño cuando nace, se comunica a través del llanto. Gradualmente éste irá modulándose para manifestar diferentes estados de ánimo, que iréis identificando con el tiempo. Mientras sea un recién nacido, háblale acercando tu rostro a 20-25 cm del suyo y permítele que vea el movimiento de tu boca. Sonríe y mantén el contacto visual a esta distancia. Háblale cantando y riéndote mucho. Habla constantemente para que se acostumbre a tu voz y haz gestos con la cara para acompañar tus palabras.
De 2 a 4 meses: A partir de esta edad aparece un incipiente balbuceo, que serán sus primeros intentos de una posterior articulación de la palabra. Sus sonidos son guturales y labiales y ya escucha su voz y repite algunos sonidos. Contéstale con respuestas teatrales y grandes aspavientos. Recompensa sus intentos de comunicarse contigo con abrazos, besos y exclamaciones de satisfacción. Imita cualquier sonido que haga. Explícale todo lo que ves y haces. Estimula su sentido del humor. Ríe con él. Comparte la broma e imita todo lo que haga, así como los sonidos que emita.
De 4 a 6 meses: Cuando intente llamar tu atención, respóndele. Así favorecerás un buen comportamiento. Gírate hacia él de manera exagerada. Así sabrá que le prestas atención concentrándote en él: avanza hacia él, inclínate y establece contacto visual. Llámale constantemente por su nombre. Repite su nombre cada vez que le hables. Enséñale gestos nuevos al bebé: si extiendes los brazos él también lo hará. Cuando parezca que te entiende, pregúntale si es así, repite lo que has dicho y elógiale.
De 6 a 8 meses: A partir de los seis meses va reemplazando los lloros por diferentes gorjeos y gritos. El niño a esta edad se distrae mucho escuchando sonidos que él mismo produce. Algunos empiezan a articular alguna sílaba como “pa” o “ma” y algún diptongo. Repite cualquier sonido que haga para que se sienta importante. Haz que se sienta valorado repitiendo su nombre en cada situación. Le ayudará a desarrollar el sentido del ser, que puedes favorecer enseñándole su reflejo en el espejo sin dejar de repetir su nombre: “Ése es Pepe, ése eres tú”. Cuando debas decirle que no, hazlo con firmeza y en un tono distinto. Juega con los sonidos para enseñarle los significados. Dile “tranquilo” con un susurro y “fuerte” con un grito. Así, la comunicación que se establezca con los bebés debe tener un tono de voz adecuado, afectuoso, acompañándolo siempre de contacto físico individualizado, indicando con el gesto lo que se quiere decir.
De 8 a 10 meses: Ayúdale a comprender la vida cotidiana explicándole todas las rutinas. Repite las palabras que empiecen por t y por d. Copia todos los sonidos que haga y nómbralo todo. Léele cuentos de animales, imitando sus sonidos. Mira al bebé de frente para que pueda leer el movimiento de tus labios. El niño irá conociendo el tono de voz de mamá y exteriorizará sus sentimientos y estados de ánimo con gorjeos, gritos, parloteos, vocalizaciones, etc.
De 10 a 12 meses: Conforme va avanzando el tiempo, al finalizar el primer año, el niño utiliza estos sonidos para conseguir una respuesta de su entorno. Estos primeros sonidos con los que parece querer comunicarse con los de su alrededor, son más bien una conducta imitativa de los adultos, más que la representación de las palabras concretas. Léele distintos libros y revistas. Ríete cuando algo le resulte divertido y sobre todo felicítale cada vez que entiendas lo que te está diciendo.
Redacción: Lola García-Amado Fuentes: Esperanza Gómez-Olazábal, Escuela Infantil Jauja. Tu hijo mes a mes, A. Eisenberg, H. E. Murkoff, S. E. Hathaway. Padres primerizos, M. Stoppard. |
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