Frases y oraciones simples: De los 24 meses a los 3 años y medio. Aunque sean breves, ya crea frases, pues cuentan con estructura de sujeto y predicado. Hay una relación estrecha entre los objetos y los eventos, muestra interés por conocer el nombre de lo que le rodea y al expresarse logra emplear términos de una manera específica. La articulación del lenguaje (pronunciación de los fonemas), está casi completa a esta edad, con excepción de /r/ y /rr/. Son capaces de iniciar, seguir o cambiar un tema en una conversación y comprender la toma de turnos. Hacia los 36 meses dicen más de 1.000 palabras y su dominio de la gramática es casi parecido al de un adulto.
Oraciones complejas. De 3 años en adelante. Su comunicación verbal es más fluida, sus frases son más largas y libres de contexto. Sus oraciones complejas se forman de la unión de varias oraciones simples, los avances posteriores son poco perceptibles. A esta edad se empiezan a comprender las metáforas y los chistes. La pronunciación se logra de manera completa. El lenguaje puede ser motivo de juego con las rimas y canciones. Se logra tener más en cuenta la perspectiva del oyente y logran realizar relatos coherentes de acciones y eventos.
La importancia del oído
La capacidad de oír bien es vital para el desarrollo del lenguaje ya que incentiva la imitación y ésta, a su vez, estimula las aptitudes del lenguaje. Podrás comprobar si el oído de tu bebé está bien si:-A los seis o siete meses balbucea, intenta imitar sonidos y se vuelve hacia ti cuando escucha tu voz.
-A los nueve meses escucha con atención los sonidos familiares cotidianos, como un perro que ladra o el timbre de la puerta.
-Hacia el año te responde cuando le dices “no” o “adiós”.
Pérdidas parciales del oído –causadas, por ejemplo, por repetidas otitis- pueden interferir con el desarrollo del lenguaje. Si tienes alguna preocupación respecto al oído de tu bebé, consulta al pediatra.
Consejos para ayudarle a hablar
-Pasa mucho tiempo comunicándote con él, incluso de recién nacido.
-Habla sin parar con él para que se acostumbre a tu voz y a los diferentes sonidos. Cuanto más le hables y le animes a que te responda, antes aprenderá a hablar y mejor lo hará. Sé teatral en tus conversaciones y hazle continuamente preguntas. Si parece que te entiende, pregúntale si es así, repite lo que has dicho y elógiale. Explícale, desde recién nacido, todo lo que vas haciendo, incorporando su nombre a las explicaciones “Ahora Mamá y Juan se van a ir de paseo”.
-Imita cualquier sonido que haga, pero cambiando el tono y el volumen. Si te escucha, estimúlale con nuevos sonidos y nómbralos. Cuando empiece a pronunciar sílabas, repítele todo el rato mamá y papá para que él quiera imitarte.
-Léele. Comienza a hacerlo lo más pronto posible, aunque sepas que aún no te entiende. No es necesario que termines todo el libro, busca cuentos con ilustraciones, adecuados para la edad del niño, y que inviten a tu hijo a mirar mientras le explicas los dibujos. Intenta comenzar con libros en los que el niño pueda imitar movimientos, sonidos o que presenten texturas que tu hijo pueda tocar. Cuando sea mayor, permítale señalar las imágenes que reconozca e intentar nombrarlas. También puedes leerle poemas infantiles, que tienen el atractivo de la rima. Continúa con libros que permitan al niño predecir lo que ocurrirá. Es probable que tu hijo comience a memorizar sus historias favoritas.
-Todos los niños comienzan pronunciando mal muchas palabras, y así la familia al completo aprende también un nuevo vocabulario, y hablan del “tete”, del “guau guau” o cuando se van a la cama dicen: “¡a momí!”. No tiene ninguna importancia adaptarnos a las expresiones del niño, pero no debemos olvidar que uno de nuestros objetivos es que aprenda la expresión y pronunciación correcta de las palabras. Por lo que no siempre celebraremos sus deslices, por mucha gracia que nos haga, sino que le mostraremos cómo se pronuncia bien.
-Las canciones y los juegos son uno de los mejores instrumentos para estimular el aprendizaje de la lengua. Y tampoco hace falta conocer un amplio repertorio de canciones infantiles, sino que basándonos en la repetición de sonidos, en la rima y el ritmo, podemos acompañar cualquier actividad con canciones.
FUENTE: El desarrollo del niño, Tu hijo de 6 a 12 meses; Johnson´s. Padres primerizos, Dra. Miriam Stoppard. Redacción: Irene García. |