La creatividad y los juegos en los niños pre-escolaresEl ser creativos ayuda a consolidar la salud emocional de tus hijos; puesto que la creatividad es la forma más libre de expresión. Los niños necesitan comprometerse con esa libertad; así se esforzarán y convertirán la actividad, en la que estén trabajando, en algo propio. Las actividades creativas ayudan a los niños a expresar y enfrentar sus sentimientos. Para satisfacer dicha necesidad, aseguraros de proporcionar a vuestros hijos actividades según sus intereses y sus ideas; cuantas más experiencias con variedad tengan, su expresión creativa será más amplia. También les ayudará el contacto con otra gente y las situaciones fuera de su ambiente, les proporcionarán material para incorporarlos a sus juegos. Una manera de fomentar el desarrollo son los juegos creativos; son aquellos donde los niños utilizan materiales que ya conocían, nuevas formas, poco usuales. O cuando interpretan papeles imaginarios. Tenéis que darles tiempo para que disfruten del juego, tiempo suficiente para que inventen sus propios juegos y den rienda suelta a su imaginación. Evitad dominar los juegos, no les impongáis que jueguen a algo determinado que tan sólo estimule su aprendizaje mental. No olvidéis que la creatividad les ayuda a expresarse. Intentad que los juegos sean inspiraciones de ellos, no de los adultos. Es preferible evitar los juguetes que dan toda clase de explicaciones y que no dejan nada a la imaginación. Primeros días de colegio
A pesar de las pataletas, los lloros y los gritos; es la hora de llevar a tus hijos al colegio. Entre los 2 y los 4 años, es la etapa más suave de adaptación en un entorno educativo adecuado. Cuando los más pequeños se incorporan a las aulas, significa la entrada de los niños en un mundo completamente nuevo. Tras esos terribles días de desconcierto, pronto se encontrarán a gusto en este nuevo lugar donde aprenderán nuevas cosas, a la vez que se divierten y juegan, la gran mayoría del tiempo. Sin embargo, otros niños pueden tardar más en adaptarse y aislarse del resto de la clase o permanecer durante todo el día en un rincón, sin hacer nada. Aunque estas situaciones son difíciles, sólo pueden superarlas ellos mismos; con el paso del tiempo tendrán más interés por la profesora y sus compañeros, que por no estar con vosotros. Algunos consejos:
• Actitud segura, tranquila, comprensiva y cercana de los padres. Explicadle muy bien cómo es el lugar y lo que va hacer allí. • El llanto es contagioso, así que es mejor que os despidáis con una sonrisa y lo más rápido posible. • Interesarse por lo que hacen los niños en clase, escucharles y alabarles sus trabajos. |