También hay casos en los que el niño rechaza la leche materna; así encontramos las leches de fórmula que pueden cumplir la función de la lactancia materna desde el primer día. Para ello, utilizaremos el biberón, como por ejemplo los de policarbonato con tetinas de silicona que reducen la ingestión de aire y que son resistentes a todos los métodos de esterilización. En su primera semana de vida, el bebé está casi continuamente alimentándose, el número de tomas debe ser entre la s 6 y las 10 tomas; cantidad que se va reduciendo progresivamente, pasando de 6 a 8 de la primera a la cuarta semana, y de 5 a 6 entre la quinta semana y el tercer mes de vida del niño. Además de la leche materna, a partir de los 4 y los 6 meses, se pueden empezar a introducir otros alimentos en forma de papillas. Verduras o frutas, en cantidades muy pequeñas, muy triturados. Aunque tardará en aceptar los nuevos alimentos y sabores, sed pacientes. Seguid con el biberón, compradle aquellos que tengan asas o formas planas, adaptadas a las manos del bebé, para que vaya acostumbrándose a comer solo.
Sus primeros alimentos
A los seis meses las funciones digestivas han madurado, las mandíbulas ya pueden mover alimentos dentro de la boca; es hora de introducir comida más consistente y pasar del biberón a la cuchara. Anímalo desde pequeño a probar cualquier sabor. Ajustad su dieta a sus particularidades fisiológicas. En las primeras etapas debéis proporcionarle una dieta equilibrada para que forme su sistema inmunitario y evitar futuros problemas de obesidad. El primer alimento que podéis introducir en las papillas son los cereales con gluten, seguidos de los purés de verdura; entre los 7 y 8 meses ya estará preparado para las proteínas de la carne o el pescado, triturados; aunque para introducir estos alimentos debéis, como siempre, consultar con el pediatra. Igualmente es recomendable esperar una o dos semanas cada vez que se introduce a la dieta del niño un nuevo producto. Con la cuchara el niño comenzará a mover otros músculos distintos de los que utilizaba hasta ahora para succionar. Al principio sentirá cierto rechazo; ponedle la cuchara en la boca para que chupe la comida y se acostumbre a las nuevas texturas y sabores, serán experiencias increíbles. Para que se vaya familiarizando con ella, en el mercado existen algunas cucharas de aprendizaje para facilitar esta transición. Escoge una de silicona muy suave y envase flexible, ayudarás a que no se derrame nada y que el bebé tenga su primer contacto con la cuchara para comprobar que no es tan diferente al biberón. Luego pasa a las cucharas para niños de caucho muy suave, con doble punta, punta redondeada, de acero inoxidable, que no dañan las encías del bebé. |