El último informe PISA reveló unos resultados pésimos en la educación de los españoles, sobre todo en cuanto a la comprensión lectora. Los niños cada vez leen menos y peor. La lectura les aburre y prefieren pasar el rato jugando con la consola o el ordenador. Por eso, fomentar la lectura en nuestros hijos desde pequeños es fundamental para que a medida que crezcan, vayan descubriendo por sí mismos las ventajas de leer un buen libro
Leer desde bebés
Leer bien y comprender lo que se lee es la base de posteriores aprendizajes. La lectura se puede fomentar no sólo leyendo, sino interactuando con el niño, contándole un cuento, escuchándole cuando lee, comentando y trabajando el vocabulario…
Todos los niños tienen dotes para la lectura, si bien su capacidad natural viene determinada por su grado de madurez y su potencial biológico, sobre las que no se puede influir. Existen técnicas psicológicas que los padres pueden utilizar en casa para ayudar a sus hijos a leer más, disfrutar y ser proactivos en la lectura.
El interés por la lectura se puede inculcar desde pequeño. Existen en el mercado una gran variedad de libros para bebés, como los libros para el baño, sistemas multimedia de aprendizaje de la lectura, cuentos, libros para leer y colorear, libros sobre diversos temas e incluso revistas infantiles. Es importante que los libros estén al alcance de su mano, en el salón, en el baño, en su habitación.
Informe Pisa
España se sitúa en el puesto 31 en conocimiento científico entre los estudiantes de 15 años, con un resultado medio sólo un punto por encima al obtenido hace tres años (488 puntos en 2006, frente a 487 en 2003) y por debajo de la media de la OCDE (491 puntos). Es decir, el estudio relega a España a un mediocre puesto 31 entre los 57 países que participan en el informe.
Pero no sólo en ciencias suspenden los alumnos españoles. También retroceden en comprensión lectora –la que mide su capacidad para entender, usar y analizar textos que pueden encontrar tanto dentro como fuera de las aulas–. España obtiene 461 puntos, frente a los 492 de media de la OCDE, y ahora ocupa la posición 26, dos puestos más arriba que en 2003.
Una situación inquietante que requiere un cambio en el sistema de educación de España.
Un tipo de libro para cada edad
Lo más importante a la hora de comprar un libro a un niño es adecuar el contenido a la edad. Un libro demasiado complicado le resultará pesado de leer y lo acabará dejando; mientras que uno muy sencillo le aburrirá.
Lara Toro, editora de La Galera, nos da las claves para acertar con la compra:
En primer lugar, hay que tener en cuenta su edad. Durante los tres primeros años de vida son convenientes los libros de escenas cotidianas que le permitan adquirir vocabulario. Este tipo de libros suele ser resistente (contra colados, acolchados, de plástico y de ropa, etc.) y con ilustraciones y ausencia de texto.
A medida que el niño crece, texto e ilustración se van equilibrando progresivamente. A partir de los 10 años comienza la “edad de oro” de los lectores. Es cuando triunfan las series de aventuras, de misterio, de brujas con poderes sobrenaturales, etc.
Pero, además de su edad, es importante saber en qué momento de aprendizaje de la lectura y la escritura se encuentra. Hay que resaltar que cada niño tiene su ritmo.
Otros criterios que se deben tener en cuenta son autores de prestigio, ilustraciones, diseño y presentación, etc.
“Cada vez hay más librerías especializadas en literatura infantil y juvenil- explica Lara Toro- y las personas que las llevan son muy buenas prescriptoras. Por esta razón, aconsejo escuchar a los libreros. También es importante estar al día de lo que tiene más éxito y dejar a nuestros hijos que den su opinión, familiarizándoles con los libros y las librerías. Y, sobre todo, pensar en cuáles son sus gustos y preferencias temáticas una vez que vayamos a comprarle un libro”.
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