¿Y si se aburre leyendo?
Si a pesar de todos los esfuerzos, a tu hijo no le gusta leer de ninguna de las maneras, nunca se le debe obligar, pues acabará aborreciendo la lectura al asociarla con un castigo. Para Lara, “parece que un niño es un buen lector si lee novelas, pero no es sólo eso. Quizás el niño no muestra ningún interés por la lectura narrativa, pero, por ejemplo, es un forofo de los juegos de la Play Station o del programa, a mi entender horroroso, Smack Down. En estos casos, quizás encontremos revistas especializadas sobre estos temas que lean con auténtica avidez.
Lo importante es que lean. De este modo, descubrirán las mil posibilidades que ofrece la lectura. Más adelante, si conseguimos convertirles en lectores, ya tendrán tiempo de leer los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil”.
Tampoco es recomendable darle libros para franjas de edades más altas, ya que el problema puede que esté en el tipo de lectura escogido, y no en la sencillez o dificultad de la misma.
Técnicas para fomentar la lectura, por Educakids.com
1- Servir de modelo al niño y vincular la lectura con la interacción con los padres: Los niños aprenden siguiendo el modelo de sus padres y asociando el estímulo neutro de la lectura a otro agradable como es estar con sus padres. Con ello conseguimos que el niño responda solamente al estímulo neutro (lectura) con el mismo agrado que cuando lo compartía con sus padres. Para ello, se recomienda:
• Leer frecuentemente a los niños desde que son pequeños.
• Leer un rato cuando los niños se van a la cama o ya en la cama.
• Leer diferentes libros a la semana e ir incrementando el número poco a poco.
• Evitar que nos vean viendo mucho la televisión.
• Llevarles a bibliotecas o librerías.
• Explicarles que nosotros también leemos mucho en nuestro trabajo.
2- Instruir y enseñar hábitos: Los padres transmiten pautas y los niños aprenden al seguir sus instrucciones. Es conveniente:
• Utilizar juegos con letras, palabras y abecedarios.
• Animarles a que vean programas y series de televisión educativos.
• Enseñarles a buscar libros en las librerías o bibliotecas que se adaptan a sus gustos y a su edad.
• Retomar libros que representen dificultad para el niño, para que vea los avances.
• Acordar con el niño que al menos una semana al año, o cada seis meses, va a pasar una semana entera sin ver la televisión.
3- Reforzar y recompensar: Los padres deben recompensar las conductas positivas y no las negativas, para que el niño se sienta bien y motivarle para que lo siga haciendo.
* Celebrar el número de libros leídos haciendo algo que al niño le guste cuando lleve, por ejemplo, 10 de libros leídos y repetirlo cuando lleve 70 libros, y así sucesivamente.
• Elogiar al niño por los libros que lee y reforzarle que sea consciente de los progresos que ha hecho y de todo lo que está aprendiendo.
• Animarle a participar en talleres de lectura, de escritura o de teatro.
• Comprarle programas multimedia que refuercen su competencia del lenguaje con ejercicios adaptados a su grado de desarrollo, no sólo en lectura, sino en el lenguaje u ortografía.
• Mostrar interés por los libros que lee y preguntarle qué es lo que ha aprendido o qué cosas han llamado su atención.
4- Fomentar su interés por la lectura y propiciar momentos de lectura, para ello, es conveniente:
• Tener libros infantiles a mano por toda la casa, en el salón, en su habitación, e incluso en el baño.
• Llevar algún libro para leer y aprovechar los tiempos de espera, como cuando vamos al médico.
• Animar al niño a que lea a sus hermanos o familiares menores que él.
• Llevar libros como parte del equipaje cuando nos vayamos de vacaciones.
• Incitarle a leer carteles o revistas infantiles.
En resumen, como dice Lara Toro, “la tarea de los padres es fundamental. La lectura diaria con los hijos, a ser posible antes de irse a dormir, es una buena manera, no sólo de fomentar la lectura, sino de estrechar vínculos entre padres e hijos.
También es importante que los cuentos estén en casa al alcance de los niños, que se vean libros por todas partes y, sobre todo, dar ejemplo y que nos vean leer a los adultos. No olvidemos que el aprendizaje de los niños se produce por imitación”.
FUENTE: Lara Toro, editora de La Galera. Educakids.com. Redacción: Irene García.
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