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Autonomía ¡Lo he hecho yo solo! |
¡Lo hago yo solo!
Pasado el primer año comprobarás que se despierta en tu hijo la voluntad de querer hacer las cosas solo, lo que le llevará a imitar el mundo de los adultos. Un impulso interior -innato según los expertos- que le motiva a ser independiente. Y para conseguirlo deberá repetir las acciones una y otra vez hasta que consiga que le salga bien, y si es posible sin ayuda de papá o mamá.
Durante esta fase de su desarrollo -que dura más o menos dos años- necesitaréis armaros de paciencia, pues más de una vez vuestros intereses van a chocar con los del niño: ellos querrán experimentar durante horas seguidas, algo imposible en una familia que precisa cumplir unos horarios. Pero a pesar de vuestros compromisos debéis darle, siempre que sea posible, la oportunidad de practicar. No hay mejor forma de aprender a dominar la cuchara que utilizándola.
Experimentar fomenta la iniciativa del niño y despierta su creatividad. Los niños a los que se les deja hacer muchas cosas por su cuenta desarrollan la capacidad de perseverancia y de paciencia mejor que aquellos a quienes se les da prácticamente todo hecho. La razón es fácil de entender: desde pequeños sabrán que si son persistentes pueden ser capaces de conseguir aquello que desean. Y al contrario, a muchos niños a quienes se les coarta la voluntad de hacer cosas se sienten frustrados y no adquieren tanta confianza en sus capacidades. Lo que realmente les estimula es la experiencia de haber conseguido algo por ellos mismos.
¿Cuándo sabrá hacerlo?
La edad cronológica no tiene por qué coincidir con la edad psicológica, por lo que cada niño, dependiendo de distintas circunstancias, hará las cosas a una edad u otra. Fíjate en lo que hace la generalidad de niños de su misma edad, no para hacer comparaciones negativas sino para tener una idea de lo que tu hijo ya es capaz de hacer.
2 años: Podrá ponerse él mismo los calcetines, camisetas y pantalones. Ya será capaz de recoger sus juguetes y clasificarlos en distintas cestas o cajones. Puede coger botes y comida de la parte inferior de la nevera o de armarios bajos.
3 años: Podrá verter agua en su tacita sin apenas derramarla (en el caso de que se salga también será capaz de limpiarlo con una bayeta). Logrará abrocharse botones grandes. En la mesa ya podrá pelar sus plátanos y untar mermelada en las tostadas.
4 años: Cuando se vista será capaz de abrocharse botones más pequeños, automáticos, y algunas cremalleras. Puede cortar frutas y verduras (siempre bajo supervisión), doblar servilletas y poner la mesa.
5 años: Las cremalleras ya no se le resistirán y aprenderá a atarse los cordones de los zapatos.
Fuentes: Esperanza Gómez-Olazábal. Escuela infantil Jauja Redacción: Lola García-Amado
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