Un 14% de los niños entre 3 y 10 años, sufre la llegada de los temidos pipis, por lo menos, una vez al año. La falta de higiene no tiene nada que ver con las epidemias de piojos y cuando llegan a la clase de tu hijo… ¡es el momento de ponerte manos a la obra!
¿Qué son los piojos?
El piojo de cabeza es un insecto que en su fase adulta mide entre 2 y 4 milímetros, de color grisáceo con 6 patas y, contra lo que mucha gente piensa, sin alas. Se reproduce muy rápidamente ya que cada hembra puede poner entre 100 y 300 huevos a lo largo de su vida. Estos huevos o liendres, blancos y de forma ovalada, tardan una semana en convertirse en ninfas que en un plazo de 5-9 días se transforman en piojo adulto. Éstos pueden vivir hasta 30 días, alimentándose de la sangre de la cabeza de nuestros hijos, pero también de los adultos. Fuera de la cabeza, puede sobrevivir unas 24 horas. La parasitosis de piojos se denomina pediculosis, según su nombre médico. La sensación de picor que produce tener piojos en la cabeza se debe a la irritación que causa la saliva del piojo en la pequeña herida que deja su picadura. Según historiadores y arqueólogos, los piojos han acompañado al hombre desde hace milenios. Así se han encontrado evidencias que demuestran que ya en el Antiguo Egipto los faraones sufrían el acoso de estos insectos.
¿Cómo se contagian?
Como ya hemos dicho, los piojos no tienen alas, por lo que no pueden volar ni saltar de cabeza en cabeza. Los animales domésticos no tienen piojos… ¡así que tu perro o tu gato no es el culpable de los piojos de tus hijos! |