Cómo hacer más sencilla la vuelta tras el permiso de maternidad
Volver al trabajo tras ser madre puede acarrear emociones inesperadas. Clara, por ejemplo, no veía el momento de retomar el trabajo después de su baja por maternidad: “A los 3 meses, ya me subía por las paredes. Necesitaba algo más que ser madre 24h al día 7 días a la semana”. Sin embargo Raquel se sorprende por estas declaraciones, teniendo en cuenta que no paró de llorar aquella primera mañana cuando tras 4 meses en casa sonó el despertador. Si estás contemplando una vuelta al trabajo después de varias semanas o meses de baja maternal, no está de más que estés prevenida, porque seguramente te asaltarán emociones imprevistas, que pueden ir desde una tristeza repentina a un profundo alivio
Todas estas reacciones son normales. Algunas mujeres que han dedicado todos sus esfuerzos a construir una carrera profesional de repente caen en la cuenta de que no desean volver a trabajar. Y a la inversa, a otras madres, el empeño por querer incorporarse a sus puestos de trabajo lo antes posible puede preocuparles y hacerles sentirse culpables.
El hecho de tener un bebé puede cambiar drásticamente tus aspiraciones en la vida. Tanto si tu idea era quedarte en casa como volver al trabajo al concluir tu baja, el plan perfecto que habías diseñado mientras estabas embarazada puede irse al traste una vez tengas a tu hijo en brazos.
Tus emociones
Durante los últimos meses te has centrado en el cuidado de tu bebé y ahora que llega la hora de volver al trabajo te asaltan dudas y emociones encontradas.
Sentimientos de culpabilidad: La reincorporación laboral en ocasiones puede plantear conflictos emocionales en las recién estrenadas mamás y encontrar apoyo se vuelve todavía difícil en una sociedad que aún frunce el ceño ante una mamá trabajadora a tiempo completo, aunque casi siempre no le quede más remedio. Cuando una mujer afronta la decisión de volver al trabajo tras el permiso de maternidad tiene muchas veces que, además de separarse de su bebé, enfrentarse a la todavía existente creencia de que una buena madre es aquella que se ocupa en casa de su prole. Y quizás ese dilema es lo que le hace tomar una decisión u otra. Si bien la experiencia de cada madre es diferente, el sentimiento común a todas ellas es el de culpabilidad. Pero trabajar fuera de casa no te convierte en peor madre. No sirve de nada que te quedes en casa si no te llena. Para él será mejor si cuando te vea estás feliz, además no olvides que se beneficiará de los ingresos adicionales.
Pérdida de confianza: Después de varios meses en casa al cargo exclusivo del bebé puede que dudes de tu capacidad para adaptarte al ambiente laboral. Intenta volver paulatinamente poniéndote al día y charlando con los compañeros o acercándote a la oficina cuando la fecha de incorporación esté próxima.
Para que la vuelta no te resulte tan dura asegúrate de haber organizado bien el cuidado del bebé y tener claro cuanto antes cómo vas a ajustar tu rutina diaria para conciliar tu trabajo y tu vida familiar. A continuación te damos unas pistas:
Facilitando la vuelta
Antes de volver…
Mientras estés aún de baja:
- Deshazte del todo del sentimiento de culpabilidad. Intenta barajar todas las opciones y recuerda siempre que lo que estás haciendo es lo mejor para tu familia.
- Decide quién quieres que cuide a tu hijo. Debes dejar “atado” este asunto antes de tu vuelta, incluso antes de que nazca el bebé. Existen varias soluciones y la búsqueda, tanto de guardería como de niñera, requiere tiempo y dedicación. Será lo mejor para evitar preocupaciones posteriores.
- Habla con tu jefe y aclara tus funciones y horarios, de ese modo sabrás qué espera de ti después de que finalice tu baja. Es el momento de preguntar por la flexibilidad de horario, la posibilidad de teletrabajar o trabajar a tiempo parcial.
- Probablemente tengas pensado seguir dándole el pecho una vez te hayas reincorporado a tu puesto. Si mantienes la lactancia natural exclusiva, necesitarás de planificación laboral y familiar a fin de determinar cuál es la alternativa más conveniente. La posibilidad de que un familiar acerque al bebé al trabajo para que puedas amamantarle o que puedas salir del trabajo para hacerlo en casa o en algún otro lugar favorecerá el mantenimiento de la lactancia natural. En algunos casos, la única posibilidad de seguir con la lactancia natural exclusiva irá unida a la necesidad de extraerte la leche durante la jornada laboral, almacenándola, conservándola y haciendo uso de la misma en aquellas tomas en las que no puedas acudir a darle el pecho a tu hijo. Así podrás darle de mamar directamente antes de ir y al volver del trabajo y, naturalmente, el resto del tiempo que estés con él. Para las otras tomas, la persona que cuida al bebé le puede suministrar la leche extraída conservada adecuadamente. Para ello debes buscar en la empresa aquellas medidas que mejor se ajusten a tu horario, el tipo de trabajo y tus preferencias. Algo de flexibilidad en la organización del trabajo y un lugar adecuado para la lactancia directa o la extracción de la leche pueden ayudarte.
|