| - Diferenciar noche-día: Para ayudarle a diferenciar el día de la noche -y más adelante a organizar periodos de sueño más prolongados durante la noche-, intenta cuando le atiendas en las horas nocturnas no estimularlo, ni hablarle, ni encender luces fuertes, y que la casa esté silenciosa. En cambio, durante el día puedes ponerle a dormir en una habitación tranquila con las persianas algo levantadas para que entre un poco de luz y con los ruidos habituales de una casa.
- Envolverle: A muchos bebés les gusta estar envueltos, se sienten seguros porque les recuerda la protección del útero materno. Muchos de ellos se desplazan a una esquina del moisés y duermen apretados contra ella, como lo hacían dentro de tu barriga con la cabeza entre los huesos pélvicos. Envolverles de esta forma también les alivia cuando padecen cólicos del lactante.
- El arrullo o almohadita: Este truco consiste en darle de mamar o el biberón sobre su arrullo para que así cuando se quede dormido y le dejes en la cuna siga teniendo el mismo tacto por debajo y el mismo olorcito a mamá y leche. Eso sí, con los calores del verano, a veces es imposible usar este truco o hay que asegurarse de que el arrullo sea de algodón para que no pase calor.
- Ruidos suaves: Es sorprendente cómo pueden calmarles y relajarles los sonidos monótonos como el secador de pelo, la ducha o el lavavajillas Esto es porque cuando estaba dentro de tu barriga oía ruidos muy parecidos continuamente y ahora el silencio de la noche le asusta porque no lo conoce. Si ves que funciona y en tu caso le ayuda a dormir, graba un cd y pónselo a la hora de dormir. Otra idea que también suele funcionar es colocar cerca de él un reloj con un tictac ruidoso que le recordará el sonido de tu corazón.
- Mecerle: Tampoco falla, son pocos los bebés que se resisten al sueño cuando son mecidos, ya que durante los 9 meses de gestación estaba continuamente mecido: cuando caminabas e incluso cuando dormías, tu respiración le acunaba.
No te olvides de tu descanso
Ahora que has logrado que tu bebé duerma a pierna suelta con estos sencillos truquitos, conviene que aprendas cómo lograr tú lo mismo tras una agotadora jornada.
Además de tener que adaptarte a los horarios del recién nacido, los cambios hormonales del puerperio también influyen en tu sueño. Los estrógenos y la progesterona actúan en el cerebro femenino sobre las zonas relacionadas con el sueño, regulando los niveles de vigilia o somnolencia. Durante el posparto disminuye bruscamente la progesterona, una hormona que produce una excitación del estado de vigilia y predispone a padecer insomnio. Como consecuencia, también se altera el ritmo circadiano y se padecen episodios de somnolencia durante las 24 horas del día.
Lo mejor que se puede hacer en estas semanas de baja es estar en sintonía con el bebé y aceptar toda la ayuda posible.
- Las visitas: Hace años, durante la cuarentena o puerperio, familiares, amigas y vecinas le hacían la vida fácil a la nueva madre para que pudiese descansar, comer bien y estar con el bebé. Ahora es muy distinto, nada más salir del hospital nos encontramos con la casa llena de visitas que quieren conocer al recién llegado y nos vemos haciendo de anfitrionas cuando tendríamos que estar en la camita descansando. Una buena idea para solucionar este problemilla es pactar horarios de visita (una hora o dos como mucho al día) en los que haya alguien cercano que se pueda encargar de atender a los amigos y familiares.
- Descansa cuando el bebé descanse. Como hemos comentado, los recién nacidos suelen dormir bastante, aprovecha y duerme a la vez que él. Ni se te ocurra aprovechar las mini siestas de tu bebé para limpiar la casa, esto hazlo cuando tengas ayuda o simplemente delégalo.
- Acepta toda la ayuda posible: Seguro que tu madre, tu suegra o alguna buena amiga te ofrece su ayuda sincera; no lo dudes, acéptala. Déjate ayudar con la casa, con la comida, con lo que necesites, esto es temporal y lo más importante en este momento es que te recuperes, descanses y disfrutes de tu niño.
- Diario del bebé: Elabora uno, es muy útil para ir conociéndole y así poder anticiparte a sus necesidades. Crea un pequeño cuadro-horario con los días de la semana y anota brevemente en él todo lo que creas relevante (comidas, cambios de pañal, cabezaditas, horas a las que está nervioso, etc.). Los datos referentes a las noches no los apuntes todavía, es pronto y no tiene sentido desvelarse anotando las tomas nocturnas. Te servirá para ir conociendo un poquito sus ritmos, aunque recuerda que a esta edad son algo caóticos y cambiantes.
- Pon al bebé a dormir cerca de ti: Puede ser en su moisés, en una cuna independiente al lado de tu cama o en una cuna en modo sidecar. Los bebés necesitan estar cerca de su cuidador y por las noches reclamará vuestra presencia, ya sea para comer o para sentirse seguro. El teneros cerca os proporciona seguridad mutua (son muchas las mamás que se levantan en la noche para comprobar que su niño respira) y evitará que os tengáis que pasear por el pasillo para atenderle.
- Mejor lactancia natural: Como hemos dicho, tiene proteínas que ayudan al bebé a dormir y también favorece el descanso de la mamá ya que la oxitocina, la hormona responsable de la lactancia, favorece la relajación y el sueño de la mamá. Busca una postura cómoda para dar el pecho y ten todas las precauciones posibles si metes a tu hijo en la misma cama que vosotros. La seguridad es siempre lo primero.
En conclusión, la llegada del bebé requiere mucha tranquilidad, seguridad y apoyo para la familia. Es necesario reorganizarse y adaptarse a las necesidades del pequeño y es muy importante que la madre disponga de estas tres cosas. Esperamos que estos pequeños trucos sirvan para hacer más fácil los primeros días con tu bebé.
FUENTE: Rafaela López Gómez, creadora de la web www.dormirsinllorar.com.
Redacción: Irene García.
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