Desde el mismo nacimiento, es necesario darle al juego el valor que merece: el niño debe aprender a jugar, pues así aprende a respetar su cuerpo, a quienes están cerca y a los que están lejos. A través de los momentos de diversión, el juego facilita el desarrollo de las habilidades y capacidades del bebé. El niño que juega se vuelve confiado y espontáneo, porque el juego se da en un ambiente de confianza y de espontaneidad
Todos, niños o niñas y adultos, necesitan jugar, aun cuando los juegos cambian en el transcurso de la vida. El juego no sólo nos divierte, también nos enseña. Con él adquirimos ciertas destrezas y habilidades y podemos aprender el valor de las reglas, indispensables para vivir en armonía.
Durante el primer año de vida del pequeño, la percepción sensorial, la manipulación, la coordinación de movimientos y los primeros contactos con las personas de su entorno, son los principales ámbitos de aprendizaje, estimulación y juego. Los juguetes de primera infancia son muy variados y pueden ser un excelente aliado para dar a conocer al bebé, de forma placentera y segura, el mundo que le rodea.
A partir del primer año, los bebés pasar a ser niños y, para esta transformación, han de superar importantes cambios y aprendizajes en todas las facetas de su desarrollo: lenguaje, razonamiento, afectividad, socialización y coordinación de movimientos. Durante los primeros tres años de vida, el desarrollo cerebral y la capacidad de aprendizaje son mucho mayores que en otras etapas. Es fundamental, por lo tanto, además de proporcionarles juguetes variados, que dediquemos mucho tiempo a interactuar con ellos a través de distintos tipos de juegos.
NORMATIVA
Existe una legislación de seguridad de obligatorio cumplimiento desde 1990 para todos los juguetes comercializados en la Unión Europea. En ella se establecen una serie de requisitos cuyo objetivo es evitar los riesgos para los niños a los que van destinados, considerando su utilización normal y previsible.
Antes de ser comercializados, todos los juguetes deberán ir provistos del marcado CE, mediante el cual el fabricante o importador, garantiza que dicho producto cumple con la normativa de seguridad. No obstante, estas normas, por estrictas que sean, no pueden garantizar que se realice un buen uso del juguete; ésta es labor de padres y educadores.
ACCIDENTES
Según datos de accidentalidad en Reino Unido, juguetes flexibles rellenos como los ositos de peluches o muñecos causan más de 1.500 accidentes cada año, siendo el principal riesgo la existencia de partes pequeñas, como los ojos, botones o fragmentos que se desprendan del juguete.
Otros juguetes, como los sonajeros, juguetes para apretar, mordedores, etc, se han involucrado en incidentes debido a que los extremos o asideros son demasiado largos y estrechos. Si el niño se los introduce en la boca, pueden llegar hasta su garganta, bloqueando la entrada de aire, con los consiguientes riesgos de asfixia o ahogo.
Los accidentes se deben con frecuencia al hecho de dar un juguete a niños para los cuales no está destinado, o utilizarlo con un objetivo distinto al que ha sido diseñado. Por lo tanto, es conveniente prestar mucha a tención a la hora de elegir un juguete o juego; se debería tener en cuenta el desarrollo mental y físico del niño o la niña que lo va a utilizar.
EN EL LABORATORIO
Dentro de esta categoría de juguetes de primera infancia podemos incluir: sonajeros, mordedores, sonatinas, peluches y muñecos de tela, centros y tapetes de actividades, carruseles musicales, elementos apilables, andadores, muñecos de látex, gimnasios para bebés, etc.
Estos juguetes deben de cumplir con una serie de exigencias esenciales de seguridad y el cumplimiento con la normativa vigente garantizará que estamos comercializando juguetes seguros.
Las exigencias cubren requisitos de seguridad mecánica y física, de inflamabilidad, así como diferentes aspectos de seguridad química de los materiales, los cuales a continuación procedemos a comentar brevemente. No se debe olvidar que cuando el juguete funcione con pilas o batería adicionalmente deberá cumplir requisitos de tipo eléctrico.
Requisitos mecánicos y físicos
Estos requisitos vienen reflejados en la norma EN 71-Parte 1. Además de las generalidades exigibles a todo tipo de juguetes, como que no contengan bordes cortantes, puntas punzantes, mecanismos que puedan pillar los dedos, etc., a los juguetes de primera infancia se les exige fundamentalmente que:
- No contengan piezas pequeñas desmontables o no desmontables, ya que pueden presentar un peligro de asfixia para los niños pequeños.
- Superen los ensayos de torsión, tensión, caída, impacto, compresión, sin generar piezas pequeñas ni partes peligrosas accesibles.
- Los juguetes de madera con partes pegadas y los juguetes que contengan adhesivas plásticas no deberán despegarse después de un ensayo de mojado.
- Los materiales de relleno estén limpios y que los juguetes blandos rellenos con elementos rígidos como sonajeros o cascabeles en su interior, o con relleno de trozos de espuma, resistirán un ensayo de tracción para las costuras.
- Las cuerdas que se incluyan en estos juguetes tendrán un espesor mínimo de 1.5 mm y para cuerdas que tengan una fijación en el extremo se les exige que no superen la longitud de 220 mm.
- Los columpios deberán tener un respaldo y un dispositivo de seguridad que prevenga posibles caídas del asiento.
- Los juguetes manifiestamente destinados a niños que todavía no pueden mantenerse sentados sin ayuda, y fabricados de materiales rígidos, tendrán una forma y un tamaño tales que no produzcan daños a un niño que pudiera caer encima o que se introduzca en la boca una parte saliente.
- Los juguetes que emitan un sonido intencionado como juguetes musicales, sonajeros, juguetes de goma para apretar y juguetes destinados a estar cerca de la oreja, como los teléfonos, deberán respetar unos límites de nivel de presión sonora, con el fin de evitar daños permanentes de audición en los niños pequeños.
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