Aunque en un primer momento, hacer que tu hijo abandone la cuna pueda parecerte fácil, para algunos padres se convierte en un verdadero reto, y probablemente a ti, según se vaya acercando la hora, te vayan surgiendo numerosas preguntas en torno al tema para conseguir cambiarle a la cama de la manera más eficaz
¿Cuándo hay que decirle adiós a la cuna?
El traslado del bebé a su propia habitación y a su nueva cama es uno de los primeros pasos hacia su independencia, y es que no es sólo una tarea difícil para el pequeño, sino que también lo es para los padres, que deberán superar el miedo a la distancia y a que pueda pasarle algo en su ausencia. Sin embargo, no podremos dormir junto a él para siempre, por lo que es necesario reconocer el momento oportuno para que se despida de su cuna, aquélla donde se sentía tan protegido, seguro y arropado.
El mejor momento para hacer el cambio a la cama lo determinará el propio desarrollo del niño, pero, normalmente, se produce sobre los dos o los dos años y medio, cuando los padres tienen la sensación de que la cuna se le ha quedado pequeña, cuando el niño se ha convertido en un verdadero escalador capaz de saltar por encima de los barrotes o cuando la altura de su pecho coincide con la de la barra horizontal superior de la cuna. Sin embargo, no es conveniente realizar la mudanza cuando se producen otros grandes cambios en la vida del niño, como puede ser la llegada de un hermanito, ya que pensará que no sólo tiene que cederle el cariño de papá y mamá, sino también su cuna, sintiéndose así desplazado.
¿Qué hay que tener en cuenta?
El cambio a la cama es una etapa clave para cualquier niño, ya que a partir de entonces empezará a considerarse mayor, ¿y qué niño de dos años no quiere ser mayor? Por ello, probablemente, si tiene un hermano de más edad, querrá trasladarse antes a su propia cama imitando sus gestos. Sin embargo, esta variación debe desarrollarse de forma paulatina y organizada para no causarle miedos y ansiedades al pequeño, pudiendo elegir entre las siguientes opciones:
1- Se puede cambiar al bebé desde la cuna, en la habitación de los padres, a su nueva cama, en su propia habitación, pero nunca de forma brusca, que puede provocar que el pequeño se niegue a su nuevo espacio, haciendo que se convierta en un cambio realmente complicado para todos, manifestándolo con rabietas y lágrimas continuas
2- El bebé puede trasladarse a su nueva habitación con su querida cuna, y unas semanas después puede realizarse el cambio a la cama.
Aunque ambas son correctas y su eficaz funcionamiento depende de la actitud del niño, la segunda opción es considerada como la más adecuada por tratarse de un proceso más gradual. El mejor momento para decirle adiós a la cuna lo determinará el propio desarrollo del niño, aunque suele realizarse en torno a los dos o dos años y medio
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la seguridad. Cuando tu pequeño duerma, o al menos lo intente, en su nueva cama dispondrá de mayor libertad de movimiento que la que tenía en la cuna, pudiendo bajarse de ella para volver corriendo al lado de sus papás. Por ello, hay que tomar las medidas de seguridad adecuadas para que no ocurran accidentes, evitando obstaculizarle el camino durante la noche y que pueda hacerse daño en la habitación o en la propia cama, pero… ¿cómo debe ser ésta para resultar segura? 1. Son preferibles las camas con esquinas redondeadas, evitando las puntiagudas que puedan hacer daño al niño.
2. Podemos estar más seguros si elegimos una cama que permita la colocación de barandillas u otros sistemas de seguridad en uno o ambos lados para evitar que el pequeño se caiga. Aún así, es recomendable una cama bajita para que el niño pueda subir y bajar, y no se haga daño si se cae durante la noche. 3. Hay que tener en cuenta la cabecera; los barrotes separados pueden ofrecer cierto peligro si la cabeza del niño cabe entre ellos. Preferiblemente, deberíamos decantarnos por una cabecera acolchada, que amortigüe los golpes que pudiera darse. 4. El colchón debe ser de la medida adecuada para que entre él y la cama no pueda quedar atascada su mano o su pie. 5. Además, si lo preferís para estar más seguros, podéis colocar intercomunicadores para escucharle cuando se despierte o llore.
|
| |
Página 1 de 2 |
| |
| Más... | | La alimentación en invierno Corona navideña Centros de mesa navideños Cadenas de papel Navidad con padres separados Ayudando en las tareas del hogar Aprendiendo a ser solidario Muñecos de nieve FERIA DEL BEBÉ Sillitas de paseo Lazos de adorno para el árbol | | |
|
| |
|
|